La lluvia y el granizo dejaron calles y viviendas anegadas, familias evacuadas y autos dañados

La lluvia y el granizo dejaron calles y viviendas anegadas, familias evacuadas y autos dañados
El gimnasio municipal del Abásolo y la capilla Nuestra Sagrada Familia del Newbery constituyeron los dos centros de evacuados, pero se estima que más personas se autoevacuaron en viviendas de familiares.
No había sido alertado por ningún pronóstico. El temporal de lluvia, granizo y tormentas eléctricas que azotó a Comodoro Rivadavia, se desató sobre las 21:30 del lunes, con otra fuerte réplica sobre las 23:30.

El fenómeno climático generó el anegamiento de calles y viviendas en distintos sectores de la ciudad, sobre todo en lugares habitados de la ladera del cerro Chenque como Pietrobelli, Jorge Newbery, Las Flores, La Floresta, San Martín y Abasólo. Lo mismo sucedió en barrios de la zona sur como San Cayetano, 30 de Octubre y Abel Amaya, entre otros, al igual que en Saavedra, Mosconi y sectores de Kilómetro 8 en la zona norte.

El informe del Servicio Meteorológico Nacional que comprende desde las 21 del lunes hasta las 9 del martes, reportó la caída de 9 milímetros de lluvia, que básicamente se concentraron entre las 21:30 y la 1:30.

Representó un caudal elevado para que pudiera ser evacuado en tan breve lapso por los sistemas pluviales existentes en zonas como la avenida Roca o en los barrios Saavedra y Mosconi, o las vías naturales de evacuación que tiene el agua que tiene en sectores altos de barrios como Laprida, Pietrobelli, Newbery, San Martín o Abasólo.

De ese modo, en diferentes lugares, la tormenta generó ríos de lodo que anegaron viviendas y dificultó el desplazamiento de automóviles a los que el agua le llegaba hasta la altura del parabrisas.

Incluso numerosos vehículos fueron arrastrados por la correntada como sucedió en La Loma, donde el agua descendía desde la zona alta de los barrios Pietrobelli y Jorge Newbery. Igual panorama se vivió por momentos en Kilómetro 3, a la altura del colegio Deán Funes y en el sector del supermercado La Anónima, o en la avenida del Pinar, en Saavedra.

Según estimaciones de autoridades municipales, los vehículos dañados por el temporal podrían acercarse al centenar. Sin embargo, no se reportaron heridos de consideración ya sea por personas atrapadas en sus automóviles o en viviendas, de acuerdo a las mismas fuentes.

El casco céntrico de la ciudad también presentó sectores afectados por el barro, pero con un menor impacto que los temporales anteriores. Esto producto de los trabajos de aterrazamiento que se desarrollan en el Chenque y que evitaron que lugares como el acceso desde la zona norte por la calle Sarmiento resultara bloqueado por el lodo.

EL DIA DESPUES

Al amanecer, cuando ya el intendente Néstor Di Pierro había declarado a la ciudad en emergencia, la postal que dejó el temporal mostraba una imagen similar en la mayoría de los barrios: vecinos sacando agua de los patios, y quienes tuvieron peor suerte, sacando barro de sus viviendas. Así, para algunos la lluvia quedará en anécdota, pero otros se vieron obligados a dejar su hogar porque quedaron con lo puesto.

Dos fueron los centros de evacuados: la capilla Nuestra Sagrada Familia del barrio Jorge Newbery, y el gimnasio municipal del barrio Máximo Abásolo. Este último fue elegido para refugiar a quienes en primera instancia habían sido trasladados al gimnasio municipal del barrio Pueyrredón.

Aldo Matus, residente en el pasaje 569 del barrio Jorge Newbery, es integrante de una de las siete familias que buscaron refugio en la iglesia que se encuentra en la calle Misiones. “Acá fue terrible, parecía un río, se llevó como a ocho autos para abajo. Se derrumbó el patio de una casa y se cayó todo”, explicó el hombre señalando la casa de la familia Pairo.

Adentro, César Pairo todavía sacaba lodo junto a sus hijas. La imagen exponía la crueldad de la naturaleza.

Apenas comenzó a llover los vecinos presagiaron que bajaría un río de barro desde el cerro. Esta situación ya la habían vivido en febrero 2010, por eso antes de que la correntada aumentara su fuerza, decidieron salir y bajar hasta la iglesia, pese a que el agua ya les llegaba a la cintura.

“Se vino todo el cerro abajo. Entró agua por todos lados, más o menos 50 centímetros, perdimos todo. Yo sólo agarré a los chicos, salí para afuera, y bajamos con el agua a la cintura. Se cayó todo el cerco completo, y la casa está corriendo riesgo de que ceda. Acá no se puede estar”, lamentó Matus, de oficio albañil.

Situación similar vivió Oscar Guerrero, con su esposa y su pequeña hija. El joven estaba por sentarse a cenar con su familia cuando comenzó a caer granizo. La nena se asustó, y la llevaron a su habitación. Allí fue donde descubrieron que el lodo estaba entrando por la pared de chapa, desprendiéndose del suelo. “Cuando nos dimos cuenta salimos corriendo y vimos que se había caído una parte del patio. Pasamos hasta la escalera y nos fuimos. Cuando vine no pude sacar nada, si ya había agarrado todo el barro. Es un desastre”, lamentó.

Ayer algunas personas se acercaron a la iglesia para realizar donaciones. Mientras, el municipio entregó 30 colchones, 30 sábanas, y algunas cajas de alimentos.

Sin embargo, Silvia Ojeda, quien colabora con la vecinal pidió carne y harina para poder cocinarles a las siete familias, además de una ayuda para una nena que convive con una enfermedad que la mantiene en silla de ruedas.

EVACUADOS

Rivadavia y Los Alamos, Polonia y 10 de Noviembre, la zona alta de la calle Malvinas, y el sector que cubre La Razón, entre Kennedy y Constituyentes, fueron otros de los lugares afectados en la zona sur de la ciudad.

El lunes a la noche, decenas de vecinos de esos sectores fueron trasladados por Defensa Civil al gimnasio municipal del barrio Pueyrredón. Allí pasaron la madrugada, con la esperanza de volver a sus casas en la mañana de ayer y salvar las pertenencias que el agua no alcanzó a dañar.

Sin embargo, 25 personas debieron continuar evacuadas. Se trata de 18 niños de 1 a 14 años, y de siete mayores de edad que por la tarde fueron trasladados al gimnasio municipal del barrio Abásolo, donde tienen mejores condiciones de hábitat por el tipo de infraestructura.

“Vamos a tratar de que estén lo menos posible por ellos mismos y por los chicos. Más allá de que estén con comodidades no es lo mismo que estén en su hogar, aunque hay algunas casas que están inhabitables”, reconoció Beatriz Panero, directora de Asistencia Técnica de la oficina municipal de Desarrollo Humano.

Mientras tanto, la Provincia y el municipio anunciaron que asistirán a más de 300 afectados y que se entregarán subsidios a las personas cuyas viviendas resultaron dañadas.

El ministro de la Familia y Promoción Social de Chubut, Adrián Maderna, valoró la llegada de un camión con elementos que ayudarán a contener a los evacuados como así también la entrega de subsidios. “Se está dando asistencia inmediata a quienes registran una situación más urgente, y hay personas evacuadas en diferentes centros”, confirmó.

Comentá la nota