Ni la lluvia detuvo la emoción, la fe y la esperanza de los fieles

Ni la lluvia detuvo la emoción, la fe y la esperanza de los fieles

La peregrinación de los pueblos volvió a unir Hasenkamp con Paraná.

Miles participaron de la 32ª edición de la Peregrinación de los Pueblos que volvió a unir, como cada año, a la ciudad de Hasenkamp con Paraná. Ayer a las 17.10 llegaron los primeros al Santuario de La Loma; estaban mojados por la lluvia, cansados y doloridos, pero felices después de haber recorrido los 90 kilómetros con fe y esperanza.

En esta oportunidad, la demostración religiosa se dio en el marco de los festejos por los 100 años del Movimiento de Schöenstatt y fue bajo el lema: En Alianza con María, caminemos por la Paz. Uno a uno y en un clima de mucha emoción, los peregrinos arribaron al santuario donde los esperaban amigos y familiares que aplaudieron y los recibieron con alegría.

La lluvia que se desató durante la tarde no impidió la continuidad de la marcha y si bien los encontró a varios kilómetros del final, le agregó un condimento más a la actividad. A las 19 estaba prevista una misa.

Además de seminaristas, sacerdotes, religiosos y miembros de movimientos eclesiales, como principal se destacaron los jóvenes que fueron el motor de una de las mayores demostraciones de fe de la región.

Surgida en 1983 como un “regalo de Amor a la Virgen” de dos jóvenes pertenecientes al Movimiento Apostólico de Schöenstatt, Jorge Quiroz y Amelio Rodríguez, 32 años después es considerada una de las peregrinaciones más grandes de Latinoamérica.

Cristian Castiglioni hace 28 años que pertenece al movimiento Schöenstatt y en 2000 comenzó a participar de la peregrinación como colaborador. Su trabajo es específico y necesario: quienes se doblan un pie, se llenan de llagas o se descomponen, son llevados por él –junto a otros que también se desempeñan en el mismo papel– en su camioneta hasta la próxima parada. Cada una de estas está calculada cada 15 kilómetros. “Es una emoción muy linda acompañar a la gente que tiene fe en María, en Jesús. Es un trabajo muy emotivo el que me toca hacer. Hay muchos matrimonios y colaboradores que todos los años se ofrecen y cada uno hace distintas tareas”, dijo a UNO. Su trabajo es alentar, que quienes peregrinan no bajen los brazos.

Por su parte, Paula Beber tiene 23 años y ayer, agotada luego de recorrer los 90 kilómetros comentó: “Hay que animarse, muchos piensan en la preparación física y sí bien es importante, no determina, lo principal es cómo uno lo vive, lo espiritual. El Papa ha traído un montón de corazones jóvenes a la Iglesia predicando con el ejemplo. Eso llama la atención, contagia y motiva”.

Paula Ormello tiene 26 años y fue la tercera vez que participó. “Lo hice porque hoy cumplimos 100 años de la primera alianza de amor y lo hice como regalo, como acción de gracias por la fidelidad de María para con el movimiento. También pedí por personas puntuales que tenían algunas necesidades”.

Oraciones, cantos y expresiones de alegría, así vivió la tarde el conocido Santuario de La Loma de la capital provincial.

 Centenario

Ayer cumplió 100 años el Movimiento de Schöenstatt fundado el 18 de octubre de 1914 por el padre Kentenich. Afirman que él descubrió en los jóvenes el anhelo de consagrarse a la virgen María. 

Fue el 15 de agosto de 1959 cuando un grupo de jóvenes aceptó el desafío encomendado por monseñor Tortolo de fundar el movimiento en Paraná. La bendición y fundación del Santuario de La Loma data del 31 de mayo de 1975.

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