Varios sectores de la ciudad se vieron afectados por la lluvia que había sido anunciada, pero que provocó daños por la intensidad con la que llegó.
Espacios comunes y viviendas afectados
La lluvia de la madrugada había dejado su huella nuevamente en la ciudad. Produjo muchos inconvenientes en los barrios, con el anegamiento de calles, muchas de las cuales quedaron intransitables. Incluso las calles de asfalto –que según las autoridades, representan el 35 por ciento de todas las arterias de la ciudad- fueron invadidas por ríos de lodo y piedras que permanecen sobre la calzada.
Las zonas de obras fueron algunas de las más afectadas, por estar vulnerables ante el levantamiento de pavimento y apertura de calzada, como en barrio General Mosconi, en la zona de la Vecinal.
No obstante ello, el líquido escurrió y a la mañana, sólo quedaba barro en grandes cantidades. Las protecciones de las construcciones linderas funcionaron bien para evitar lo que se teme ante cada lluvia fuerte: la inundación de comercios, casas e instituciones.
También las viviendas particulares sufrieron inundaciones y daños importantes que hicieron que el 103 de Defensa Civil sonara constantemente desde la medianoche de sábado hasta las 8:00 de ayer.
Madrugada agitada
“Estuvo bastante agitado el tema con las llamadas y la gente que venía”, admitieron desde la dependencia encargada de auxiliar a los vecinos. El pedido de aislantes como rollos de nylon fue uno de los más recurrentes. Además, varias familias de viviendas precarias se acercaron a pedir leña, colchones y frazadas porque los que tenían se habían mojado.
Por otro lado, hubo que auxiliar a automóviles que quedaron encajados en calles de tierra, pero desde Defensa Civil insistieron en que el pronóstico que anunciaba lluvias extraordinarias, los alertó y estaban organizados para atender la demanda.
Las situaciones se vivieron especialmente en la extensión de barrio San Cayetano, en algún sector bajo del barrio Pueyrredón –que en otras lluvias resultara inundado- y en zonas periféricas y asentamientos de la ciudad.
Sobre la mañana, las llamadas habían mermado y se habían atendido los pedidos de quienes acudieron a esta dependencia.
Y aunque el pronóstico seguía hablando de precipitaciones aisladas (chaparrones), se avecinaba otro fenómeno habitual en la ciudad: el viento, con la promesa de que por la noche empezaría a disminuir.
Comentá la nota