Que no llueva, es un pedido que va más allá del mero hecho meteorológico. No hablamos de excedentes de milímetros de precipitación ni a la falta de piso para las labores agrícolas. Es un ruego mucho más sencillo, pasa por el estado de suciedad y abandono de la ciudad.
La foto de la boca de tormenta de la céntrica intersección de 25 de Mayo y 9 de Julio, tapada de basura, hace pensar en la posibilidad de anegamiento antes las primeras gotas, pero tambien hace pensar en las responsabilidades que desde el Estado deben asumirse en la limpieza de la ciudad y también en las que nos caben a cada vecino que no cuida lo público.
Existen ciudades cuyo orgullo es mostrar el estado de pulcritud de sus calles, eso se logra con responsabilidad y trabajo en conjunto
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