Son 15 empleados de la Dirección de Discapacidad de la Provincia. Hicieron paro y no aguantan más.
Son 15, pero tienen una sola computadora, un pasillo que se usa como oficina y en días de lluvia o viento deben soportar el fuerte olor a cloacas. Desde 2012, los trabajadores de la Dirección de Discapacidad de la Provincia pasan ocho horas al día hacinados en un garage que está sobre una cámara séptica, sin siquiera sillas suficientes para sentarse. Ayer se declararon en “paro total” y anunciaron que seguirán las medidas hasta que los muden a un sitio más adecuado.
La dirección atiende a unos 300 vecinos de la ciudad que sufren discapacidad intelectual o alguna enfermedad terminal. En el pequeño garage, los asistentes sociales deben tomar los datos de quienes necesitan ayuda económica. “Como no hay lugar, hemos tenido que hacer entrevistas afuera debajo de un árbol”, contó Lorena Santos, una de las trabajadoras.
7 días tienen que esperar los empleados por un auto. Consiguieron un vehículo para ir a las casas de las personas discapacitadas, pero sólo está disponible un día a la semana. Piden mejorar el servicio.
La oficina queda en Elordi 942, al lado de la vivienda donde funciona la Jucaid. En un principio, quienes ocupan el inmueble mayor les permitían acceder a la cocina, pero ahora taparon el ingreso con un mueble.
Jorgelina, otra de las empleadas, contó que deben cruzar un patio trasero para usar un baño que hay dentro de un depósito. Añadió que “como la única oficina es también el pasillo, si la están usando, hay que esperar para ir”.
“Tampoco teníamos escritorios hasta que algunos trajeron de sus casas y, como hay una sola computadora, muchos se vienen con sus propias notebooks para poder trabajar”, agregó Romina Sánchez Faundes, otra de las asistentes.
Los empleados explicaron que enviaron numerosas notas pidiendo mejores condiciones edilicias y siempre les contestaron que no había presupuesto suficiente para darles una respuesta.
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