Un contingente integrado por odontólogos y estudiantes que cursan el último año de Odontología en la Universidad Católica emprendieron ayer un nuevo viaje al “Impenetrable chaqueño” para brindar asistencia sanitaria a comunidades pilagás de Formosa.
Compartir con las poblaciones originarias tantos encuentros provocó lazos afectivos entre unos y otros. Al principio fue difícil establecer una comunicación directa, pero los maestros hicieron las veces de traductores de la lengua pilagás. “Cuando llegamos hacen una fiesta, saben que vamos a convivir con ellos durante una semana y que nuestra intención es formar un semillero para conseguir promotores de salud”, señala el odontólogo Fernando Saldivia, quien se formó en La Plata y no duda en viajar desde Tierra del Fuego, donde reside, para participar del viaje.
DONDE FALTA TODO
El proyecto se enmarca en una tarea de extensión que es financiada por la facultad de Odontología de la UCALP y la Sociedad Odontológica de La Plata. Los odontólogos asistirán a los pobladores de los parajes El Descanso, Pozo Molina, La Esperanza y Posta Cambio Salazar. En esos lugares no hay energía eléctrica, agua potable y mucho menos cloacas, pese a todo, ninguno reniega de la falta de confort y piensa en apelar a prácticas que se adapten a los recursos del lugar.
Carlos Zaparart, vicepresidente de la SOLP, señala que éste será su primer viaje: “para mi era una asignatura pendiente y un desafío, la falta de electricidad nos impide usar tornos para los tratamientos y tendremos que emplear la técnica restaurativa atraumática. Además vamos a hablar mucho con la población porque la salud oral tiene mucho que ver con la nutrición y eso con la calidad de vida”.
Los odontólogos se alojarán en la Escuela de El Descanso, un paraje en el que viven unas 30 familias y desde allí se contactarán con las otras poblaciones. Tienen previsto atender a unos 200 niños y a 400 adultos, entre otras prácticas, se les hará limpieza de la dentadura, aplicación de flúor e inactivación de caries. Lo fundamental para los profesionales será instalar hábitos de higiene y modificar cuestiones culturales.
“Uno de los alimentos que más consumían era la papa, pero les organizamos una huerta en la escuela y a partir de ese emprendimiento conocieron las verduras. Fue una manera de modificar su dieta para enriquecerla”, sostiene Nicolás Cabiglia.
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