El récord de acarreo fue de 60, el año pasado. Inspectores implacables ante cualquier excusa.
La grúa está poco a poco sembrando el miedo en toda la ciudad. Muchos vecinos recurrieron a colocar carteles en los garajes de sus casas con la leyenda "prohibido estacionar o llamo a la grúa" y según ellos, lograron solucionar le problema. El ingenio popular puso toda su energía en evitar la molestia que significa que la grúa les lleve el auto. Aun admitiendo que estacionan en lugar no permitido, los automovilistas intentan persuadir a los inspectores por todos los medios, algunos extremos.
Por ejemplo, el subsecretario de Coordinación del municipio, a cargo de los controles de tránsito, Francisco Sánchez comentó que una señora al ver que su vehículo ya estaba con las fajas, cargado sobre el esqueleto de la grúa que estaba iniciando su marcha, se subió al capó de su auto y allí se quedó hasta que el camión municipal llegó hasta la dirección de Tránsito donde alojan los vehículos removidos.
Recursos menos peligros son apelar a justificaciones como "no me di cuenta", "no sabía que era un lugar prohibido", "paré cinco minutos" o "tengo a mi hijo en el auto". La menos efectiva es "tengo las balizas puestas" y la más utilizada es "soy amigo del intendente". Otros apelan a las chapas de profesionales y otros deambulan durante horas por las dependencias de tránsito explicando que no tienen los 300 pesos que cuesta el acarreo, para poder retirar sus autos. La mayoría de los automovilistas cuyos vehículos son removidos por el municipio, incurre en las faltas de estacionar en zona bancaria, en ochavas, en sectores de carga y descarga y en rampas para discapacitados. Pero en este aspecto también se han detectado casos insólitos.
"La grúa se llevó a un auto que estaba estacionado en contramano. Venía circulando de oeste a este y en vez de estacionar sobre su derecha, giró y estacionó sobre la otra acera, en sentido contrario. Esto además de ser una infracción es un acto de extrema peligrosidad", comentó Sánchez.
Por día la grúa remueve alrededor de 45 autos, principalmente en las calles periféricas del micro centro de la ciudad. Este índice hizo que muchos vecinos de la zona intimiden con la grúa para que no se estacione en entradas de garajes. En una reconocido centro cultural de Alderete, su propietaria estaciona en la zona de carga y descarga y en el vidrio trasero de su vehículo colocó un cartel con la inscripción "no estacionar sobre la zona amarilla o llamaré a grúa".
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