Malvivientes redujeron mediante amenazas a Walter Comeron y a su familia y los despojaron de mil pesos y valiosos elementos electrónicos. "Esto me cambió la vida", dijo el damnificado.
El grave hecho se perpetró alrededor de las 5.30 de la víspera, en el domicilio ubicado en Darregueira 381, propiedad de Walter Comeron (38), cuando los integrantes de la familia se encontraban descansando.
"Todos estábamos durmiendo, hasta que entraron por un ventiluz. Lo extraño es que se metieron directamente en mi habitación. Me desperté y escuché gritar a mi señora, y ahí agarré una cortaplumas que tenía en la mesa de luz, lo que no debería haber hecho", expresó Comeron a un cronista de "La Nueva Provincia".
"Se me vino un delincuente encima y le hice un corte en la mano --dijo--. Empezamos a pelearnos hasta que llegó un segundo ladrón y me redujeron. Después me ataron fuertemente a la cama, aunque me hablaban bien, más allá de que llegué a pensar que nos hacían boleta".
La víctima, quien sufrió una herida cortante en la mano derecha al trenzarse con los desconocidos, expresó que éstos "se encontraban tranquilos" y que, según ellos, "allegados a mi familia fueron los que brindaron información" para concretar el hecho.
"No estaban nerviosos. Conocían bien sobre mi condición física (Comeron debe desplazarse utilizando un trípode debido a una afección en sus piernas), sabían que reparaba computadoras y que teníamos mucha plata", expresó irónicamente, ya que aclaró que "en este último concepto le erraron feo".
"Yo tengo un problema motriz, me manejo con un bastón y ellos lo sabían, me lo dijeron... Y además me indicaron que revisara mi agenda, porque nos había entregado una persona cercana a la familia", declaró el damnificado.
Cuantioso botín
Según detalló la víctima, los ladrones se apoderaron de dos televisores, una notebook, una netbook --que estaba en reparación--, un amplificador de una guitarra eléctrica, un horno de porcelana, dos teléfonos celulares y aproximadamente mil pesos en efectivo.
"Creo que escaparon caminando, pero no sabemos en qué se fueron, porque no los vimos salir. Tampoco se escuchó el ruido de ningún auto o moto. Tengo entendido que en la esquina (de Darregueira y España) se encontraba un vehículo en el que terminaron escapando", agregó Comeron.
La odisea de la familia duró poco menos de media hora, dijo el vocero.
"De movida entraron pidiendo plata. A mi señora la trataron bien, pese a que después fue atada y ahí fue cuando entró en crisis. Ojo, no nos golpearon. Abrieron el portón y estuvieron alrededor de veinte minutos sacando cosas de la casa", destacó.
Por su parte, voceros policiales dijeron que los malhechores se fueron por el frente del inmueble y que poco después las víctimas pudieron zafar de las ligaduras y pidieron ayuda.
Respecto de las características de los desconocidos, los moradores de la casa sólo habrían podido señalar que uno de ellos vestía remera y el otro una prenda oscura.
Comeron contó también que, si bien no recibieron lesiones, por un momento pensó que los podían asesinar.
"Es una locura pensar que nos íbamos a morir. Cuando me redujeron y me ataron, imaginé que me iban a apuñalar, fundamentalmente por la actitud que tuve de enfrentarlos", dijo.
"El susto no me lo saca nadie. Encima, no sólo no gano plata, sino que me sacaron lo poco que tenía. Estos ladrones salen corriendo y probablemente no los agarren más. Lamentablemente, estamos en manos de los delincuentes", reflexionó el damnificado.
Búsqueda infructuosa
Poco después de que Walter Comeron y sus familiares se desataron, alertaron al teléfono de emergencias 911 y hasta el lugar llegó un móvil de la comisaría Primera, cuyo personal se entrevistó con las víctimas y después salió en la búsqueda de los ladrones, pero sin lograr localizarlos.
El damnificado, en sus declaraciones a este diario, aseguró que además de robarle gran cantidad de elementos, también destrozaron otros.
"Estuvieron como una hora y dieron vuelta todo; rompieron la mayoría de las cosas. En un momento casi me desmayo porque me taparon la cabeza y me faltaba el aire. Mi casa, en este momento, es un cementerio, no hay paz, estamos todos destruidos", señaló.
Además de personal de la seccional Primera, al lugar del hecho acudió la Policía Científica, que trabajó para buscar rastros que permitan individualizar a los malhechores.
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