Son iguales en tamaño a las que vienen de afuera, aunque su sabor es un poco más intenso. Una vez que termine la cosecha, a fines de diciembre, se conocerá el rinde de esta producción y si es viable llevarla adelante comercialmente.
Auras aseguró que Misiones tiene las condiciones climáticas y de suelo necesarias para producir papas y que si eso no se hizo hasta ahora fue solamente por cuestiones culturales. “La gente que vino de Europa las producía para consumo propio, pero nunca se llegó a encarar un proyecto comercial en base a este producto”, señaló.
Indicó que opciones como el cultivo de papas u otros que hasta ahora no se practican comercialmente, pueden convertirse en alternativas para los productores misioneros a partir de la apertura de canales de comercialización que permiten la llegada directa del productor al consumidor.
Hace una semana comenzaron a cosechar y hoy llegó al Mercado Concentrador de Posadas la primera carga. Para determinar la viabilidad del cultivo en la provincia habrá que considerar dos factores: la respuesta del consumidor y el rinde por hectárea.
En relación al primero de los factores, Auras se mostró confiado en que el resultado será positivo. Explicó que el producto misionero es similar en tamaño y textura al que viene de afuera, aunque reconoció que el sabor “es un poco más fuerte”. Aseguró que hasta ahora, a todos los que probaron las papas misioneras, les gustó.
Superada “la prueba del sabor” restará saber cuánto rinde por hectárea para determinar si es rentable cultivar el tradicional tubérculo en suelo colorado. “Nos manejamos con precios de venta al público de entre 5 y 6 pesos por kilo, que es un precio adecuado a las condiciones actuales de mercado. Cuando termine la cosecha, a fin de año, podremos saber a ciencia cierta cuántos kilos por unidad de superficie obtuvimos y con ese dato sabremos si el proyecto es comercialmente viable”, dijo.
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