Los referentes del sector coinciden en que los espejos de agua y la montaña son los lugares más elegidos. Advierten que se ha notado un consumo moderado.
Verónica Sottano, subsecretaria de Desarrollo Turístico, sostuvo que las expectativas fueron superadas y coincidieron con esto los empresarios hoteleros. Es que se observa un cambio de modalidad. Mientras para hacer proyecciones se toman en cuenta las reservas, cada vez son más quienes toman la plaza casi en lo inmediato. "Es el fenómeno que se conoce como walk in, aquel turista que pasa por la calle, ingresa al hotel, pregunta y si le parece bien se queda", dijo la funcionaria.
El Sur es la gran vedette, algo que se evidencia en su ocupación casi total de manera permanente. Los datos recogidos arrojan un promedio de ocupación en Cacheuta y Uspallata de 70%; San Rafael 92%, donde Valle Grande y Los Reyunos tienen ocupación completa; Malargüe 80% y Tunuyán 75%.
Los hoteleros, que tienen una percepción más cercana sobre el asunto, aseguran que el mes ha sido bueno, aunque todavía no han elaborado su propio informe.
"Ha sido similar al año anterior, con estadías similares en lugares estacionales: los espejos de agua son los que congregan", dijo Jorge Segovia, miembro de la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica y Afines. En este sentido explicó que Valle Grande, Malargüe, Potrerillos, el Valle de Uco y cabañas en Cacheuta, tienen estadías más largas mientras que el promedio de estadía en la Ciudad es de 3 días. Esto último lo atribuyó en parte a que "somos un paso a Chile".
Desde el Ministerio consideran que gran parte del éxito tiene que ver con que la política implementada apuntó a proponer a la provincia como un destino con precios definidos. Se buscó evitar la especulación teniendo en cuenta que se sospechaba que con las dificultades cambiarias muchos optarían por quedarse en el país. Por eso se trabajó con los operadores mayoristas para proponer paquetes con valores accesibles y ya predeterminados. "El sector trabajó con precios contenidos y la campaña tuvo resultado gracias a esto", destacó Sottano.
En tanto, Fernando Barbera, presidente de la asociación dijo que "si bien la ocupación ha sido un poco mejor que la de 2012, la rentabilidad fue muy baja y no es un buen año en este sentido. Se necesita mayor ocupación para cubrir los costos".
Control de gastos
Según un relevamiento de la Dirección de Planificación del Ministerio, el gasto promedio de los visitantes llegó a 390 pesos, lo que representa un ingreso cercano a los 600 millones de pesos en ese lapso.
Sin embargo, reconocen que los visitantes están atentos a controlar los gastos. Así lo reconoció Sottano quien explicó que "hemos hecho un trabajo en Puente del Inca y vemos que la gente busca precios y servicios más económicos".
Coincidió con esto Fernando Barbera: "En los restaurantes se observa un consumo más moderado. Se elige un vino más barato o no se come postre".
En tanto, Segovia subrayó que "los turistas se van fascinados con Mendoza, especialmente los que saben recorrerla, que vienen en auto. Lo que más les llama la atención son los paisajes y el vino".
Por otra parte, la baja en la afluencia de extranjeros es notoria. Sin embargo, desde el Ministerio han observado que este año han sido muchos más los brasileños que han elegido los paisajes mendocinos.
Transporte caro
Las empresas de colectivos tienen un panorama más oscuro: aseguran que el mes ha sido malo y no tienen mejores perspectivas para febrero. Lo que destacan es que ya la temporada anterior se había presentado en malas condiciones para ellos y que ésta vino peor, siempre en lo referido a turismo receptivo.
Mucho tiene que ver en esto el tema de los costos.
Una empleada de Autotransporte San Juan, que trabaja con varias empresas, destacó que la gente no tiene dinero. "Hubo menos movimiento, como el año pasado. En 2011 teníamos que trabajar 12 horas en lugar de 8 porque no dábamos abasto; ahora no ha sido necesario".
Laura, otra empleada, sostuvo que "el problema es que los pasajes están aumentando todo el tiempo; vendés uno hoy y al otro día cuando viene el pasajero ya le cambió el precio".
Esto pudo constatarlo María Alejandra que vino desde Buenos Aires con su familia y se quedó 8 días en Luján de Cuyo. Asegura que le encantó, sobre todo la montaña. "Los precios para comer están igual que allá y no es caro, pero sí lo es el alojamiento y sobre todo el colectivo: pagué 460 pesos por el pasaje de ida y ahora me costó 530", se quejó.
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