En estos días llegaron a los domicilios zarateños las nuevas facturas de Aguas de Zárate con un 70% de aumento, tal como el HCD aprobó en diciembre pasado.Ahora, gastemos o no gastemos agua, pagamos un mínimo por los servicios sanitarios de $46,69.
Como se puede ver en la factura de ABSA Campana que acompaña esta nota, un vecino de Av Rivadavia al 900 –pleno centro- pagó en octubre de 2010 $45,60.- por dos meses de consumo de servicios sanitarios.
Como el consumo es medido, el vecino sabe que en el bimestre agosto/septiembre consumió 27 metros cúbicos del vital elemento.
En Zárate, el que menos pagará a partir de enero abonará esa misma cifra, pero todos los meses.
Si vemos la factura del ejemplo, vemos que el usuario paga sólo por el agua que consume, no un “promedio” por lo que consumen todos sus vecinos.
En la zona de servicio medido de Campana, si usted cuida el agua, paga menos.
En todo Zárate, si usted cuida el agua, paga lo mismo o mucho más que quienes no la cuidan o la usan en forma masiva para llenar pisicinas, o en comercios clandestinos.
A eso se le suma que la mitad de los frentistas - 13.500 de los 27.000 usuarios, según la propia prestadora-, no pagan nada por el servicio.
Pero aparte de eso, el agua de Zárate no sólo es más cara que en Campana, sino que es de menor calidad.
Para empezar, no es apta para consumo al menos en dos tercios de su red de distribución, que excede los 45 mg/l de nitratos permitidos por el Codigo Alimentario Argentino.
La razon de este exceso de nitratos es la vejez de los pozos de extracción y su falta de mantenimiento, por un lado, y la cercanía de pozos negros en gran parte de la ciudad.
Por último, la presión de la red de agua corriente (ya que no potable) es por demás insuficiente, sobre todo en verano.
Hace unos días se lo vio al responsable de la empresa Aguas de Zárate SAPEM, -una empresa municipal disfrazada de “sociedad anonima mixta” para no rendir cuentas a la poblacion de lo que sucede en su directorio ni cómo se distribuyen sus ingresos-, mostrando cómo realizaban un nuevo pozo de extracción sobre el camino viejo a Lima, el “24 b”.
Ese nuevo pozo no estará en funciones al menos hasta febrero, pero muchos vecinos que sufren la falta de agua deberán pagar la nueva tarifa, –más cara que en Campana-, en enero, por un servicio que no se presta en la s mínimas condiciones que marca la ley.
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