Llegaron a un acuerdo y volvieron a las aulas

Llegaron a un acuerdo y volvieron a las aulas
Tras medio año de pelea, el gobierno saldó el conflicto con una tibia oferta a los gremios docentes. K y anti K, internas sindicales, especulación sciolista y otras yerbas, en una auténtica riña política
Llegaron a la última instancia de resistencia y descubrieron, con sorpresa, que habían encontrado un punto en común: la necesidad imperiosa de cerrar un acuerdo. En la mesa paritaria descargaron los números, que fueron tironeados de un lado y del otro. Se estiraron, se juntaron en menos cuotas. Hubo lamentos, puteadas, acusaciones, hasta que alcanzaron el punto justo, latente, donde la pelea se desgasta, se descomprime y da inicio a la conciliación.

Acuerdo de caras largas, se podría definir al que alcanzaron los gremios docentes de la provincia de Buenos Aires con el gobierno bonaerense. Porque no fue el aumento que esperaban los educadores, aunque tuvieron que asimilarlo, y tampoco fue la circunstancia más querida por el Ejecutivo, que probó con varios planes antes de llegar a esta instancia, que finalmente se solucionó y el conflicto llegó a su culminación.

La discusión se había iniciado en enero, cuando el gobierno convocó al Frente Gremial Docente -integrado por Suteba, Feb, Sadop, UDA y AMET, además de Udocba- para iniciar el proceso de paritarias. Pero llegó con las manos vacías.

A partir de allí, los sectores gremiales comenzaron el proceso de lucha. “Hay que cerrar en el momento más barato de la pelea”, dice un viejo conocedor del tema. Se refiere al desgaste inevitable que provoca la dilación del conflicto.

Con el inicio de los paros, que al final del proceso sumaron doce días, el gobierno amagó con varias estrategias, que pasaron del pacífico diálogo a la presión por el descuento de la huelga y la enunciación de una denuncia penal a los gremialistas.

También hubo detención de dirigentes sindicales, que provocó una violenta reacción de los gremios y alentó el rumor de la renuncia de Nora de Lucía, la titular de Educación.

Los vaivenes desestabilizaron la lógica habitual sciolista, que terminó cuando el jefe de gabinete de Ministros, Alberto Pérez, desactivó la judicialización del asunto. “El Gobernador y yo solicitamos a los di-putados que habían planteado esa idea que no la lleven adelante, porque nosotros siempre apostamos al diálogo”, dijo el funcionario, tras reunir en su despacho a toda la plana gremial, con una oferta tibia, pero que todos estaban esperando.

La situación en el campo sindical también era tensa. Roberto Baradel, titular del Suteba, había tenido en mayo, en plena instancia de la conciliación obligatoria, las elecciones gremiales, que, si bien le otorgaron la continuidad con el 70 por ciento de los votos, le sumaron enemigos, ya que el espacio liderado por el PCR, el MST y el Frente Santillán (lista Multicolor) sumó distritos, a los pocos que ya tenían. Esto le provoca al líder gremial un pequeño apuro al momento de tomar decisiones, consciente del avance del sector “trotsko”, como lo denominan, que en la mayoría de los casos adopta medidas extremas.

Baradel, además, se ubica a nivel político en el terreno K, con lo cual esto también lo posiciona distinto en el marco de la pelea gremial. Tiempo atrás, el sciolismo había intentado utilizar su cercanía con dirigentes de Nuevo Encuentro para desacreditar sus reclamos. La sangre no llegó al río cuando se aclaró que el gremialista no está afiliado a ese partido. Con sus aliados del Frente Gremial lograron un delicado equilibrio, donde se respetan los tiempos de cada agrupación.

En agosto, Mirta Petrocini deberá revalidar su título, situación que no parece estar en peligro, pero que la obliga a maniobrar de manera fuerte en un gremio dominado por el voto de las bases.

“Se dio respuesta, no al ciento por ciento, pero se dio respuesta”, declaró la jefa de la FEB cuando se le preguntó si estaba conforme con la oferta. La frase sintetiza la posición de los líderes gremiales, que se mostraban ansiosos por clausurar el conflicto. Para el Ejecutivo, la jornada del 4 de junio también significó un alivio, porque con poco dinero logró cerrar el tempestuoso capítulo docente.

De esta manera, este lunes los chicos volvieron a las aulas y por ahora y con todo el cronograma electoral por delante, no se vislumbran nuevas medidas de fuerzas, pero no se descartan que luego de las vacaciones la tensa relación entre el Gobierno provincial y los sindicatos pueda volver.

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