Llegan a España otros dos presos políticos cubanos

Llegan a España otros dos presos políticos cubanos
Se trata de los disidentes Borrego y Suárez Cruz, quienes viajaron junto a sus familiares. En los próximos días podrían excarcelar también a Fuentes. No descartan la liberación de más disidentes

Piña Borrego, de 44 años, activista del Movimiento Cristiano Liberación que cumplía una pena de 20 años de cárcel, y Suárez Cruz, de 39 años, bibliotecario independiente y miembro del Movimiento 20 de Mayo y con la misma condena que su compañero, partieron rumbo a Madrid en la madrugada cubana del martes.

Ambos pertenecen al grupo de los 75 detenidos durante la oleada represiva de la llamada "Primavera Negra" de 2003. Tras el diálogo establecido con la Iglesia católica, el gobierno cubano se ha comprometido a liberar progresivamente a los 52 disidentes que aún permanecen en prisión.

"Este momento es muy difícil porque dejamos a nuestra familia y nuestra tierra", explicó Aniley Puentes Varela, la esposa de Fidel Suárez, antes de partir hacia el aeropuerto de La Habana junto a su hijo y suegra.

La mujer dijo además que la intención de su esposo y ella no es quedarse a vivir en España, sino optar por el nuevo programa especial que ofrece el gobierno de los Estados Unidos para los presos políticos cubanos excarcelados que desean trasladarse a ese país donde tienen familiares.

Con las recientes excarcelaciones, anunciada la semana pasada por el Arzobispado de La Habana, asciende a 38 el número de presos políticos cubanos que han salido de la cárcel desde el pasado mes de julio para ser trasladados a España.

Asimismo, el episcopado había anunciado que Alfredo Felipe Fuentes también sería liberado, lo cual podría ocurrir en los próximos días. De concretarse su excarcelación, quedarán aún en la cárcel 13 opositores de ese grupo, de los cuales al menos 12 no aceptan la condición de abandonar su país.

En la última semana corrió una versión sobre la posibilidad de que a este grupo se le aplique la figura de licencia extra-penal, pero la disidencia cubana rechaza esta posibilidad porque no supone libertad plena al mantener en vigor las condenas.

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