El actual ombudsman decidió no ser candidato para la reelección. Desde el justicialismo pidieron que el nuevo defensor salga de sus filas. Pero en el oficialismo rechazan ese condicionamiento.
El gobierno y el bloque de Río Cuarto para Todos juraron venganza cuando vieron a Llamosas convertirse en un cruzado contra el impuestazo municipal. Aseguran que el defensor fue consultado antes de que se aprobara el revalúo inmobiliario y que nunca manifestó su oposición. Dicen que después apareció en los medios con intención de sacarle un rédito político a la polémica.
Más allá de las razones, lo cierto es que el actual defensor anunció ayer que el 30 de junio será su último día en el cargo. Inmediatamente, se abrieron las disputas entre los partidos para quedarse con un área codiciada por dos razones: porque es una vidriera que, bien usada, puede implicar un posicionamiento importante para un dirigente de la oposición y, además, porque representa un buen número de cargos para distribuir entre los militantes.
Llamosas dijo ayer que tiene dos expectativas puestas en su sucesor: que sea justicialista como él porque es el partido que conforma la primera minoría y que continúe el perfil que en los últimos años ha adquirido la Defensoría. Aseguró que el instituto se ha instalado en la ciudad, que ha ganado protagonismo y que amplió el abanico de reclamos que debe atender.
“En este tiempo, intentamos llegar a la mayor cantidad posible de vecinos y atender a la mayor cantidad de problemáticas. Hoy, la gente concurre diariamente y el año pasado atendimos más de 17 mil reclamos”, dijo Llamosas.
Víctor Núñez, jefe del bloque justicialista, manifestó que su partido comenzará a analizar este miércoles qué candidato llevará a la sesión en la que se votará al nuevo defensor. Agregó que buscarán a una figura que sea indiscutible y genere consenso.
Consenso
Núñez coincidió con Llamosas en reclamar que el nuevo ombudsman salga de las filas del justicialismo porque se trata de la primera minoría. “Nos vamos a sentar a conversar con el oficialismo y con todos los partidos que conforman la oposición. Será una negociación distinta al resto porque aquí se trata de la elección de una figura clave que tiene que ver con la democracia. Debe haber una focalización especial en la figura política que finalmente se elija”, manifestó el jefe del bloque justicialista.
El peronismo sostiene que el próximo defensor deberá salir de sus filas. Sin embargo, en el oficialismo no está aún nada definido; es más, aseguran que no existe ninguna disposición legal que obligue a los concejales a elegir al candidato de la primera minoría.
Eduardo Yuni, presidente del Concejo Deliberante, manifestó que, según las normas vigentes, todos los partidos políticos que no forman parte del frente o la alianza que ganó las elecciones pueden presentar a un candidato para defensor del Pueblo.
En la primera votación, un postulante deberá reunir los dos tercios de los votos y, si no, dos semanas después alcanzará sólo con la mayoría simple. De todos modos, jamás sale un defensor sin el acompañamiento del bloque oficialista, que tiene la mayoría.
“No está escrito en ningún lado que el defensor del Pueblo sea para la primera minoría. Durante la gestión de Alberto Cantero, por ejemplo, no hubo un ombudsman radical. Por lo tanto, no hay una obligación. Pero es un tema que se discutirá”, manifestó Yuni.
La elección será en junio. Todavía hay mucho por discutir.
La elección
Durante la primera votación, alguno de los candidatos propuestos por la oposición debe conseguir los dos tercios de los votos. Si nadie lo logra, entonces, habrá una segunda votación.
Dos semanas después, compitenlos dos candidatos que tuvieron más votos durante la primera votación. Ya no hay exigencias con respecto a los dos tercios; el candidato que obtiene la mitad más uno de los votos se convierte en el unevo ombudsman.
El mandato dura cuatro años y existe la posibilidad de una reelección.
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