Era un engaño. Sin saberlo, el hombre empezó a negociar y no aguantó. Tenía 63 años.
En el silencio de la madrugada sonó el teléfono y el dueño de casa se levantó a atender. Medio dormido, escuchó que un hombre le decía que tenía secuestrado a su hijo y que si no pagaba un rescate se lo iba a matar. Desesperado, despertó a su esposa y juntos decidieron llamar a la Policía. Pero en ese momento el hombre se descompuso y sufrió un infarto mortal.
La víctima, de 63 años, murió ayer a la madrugada tras recibir un llamado con la modalidad del secuestro virtual. El hecho ocurrió en el barrio porteño de Parque Avellaneda, a la altura de la Avenida Alberdi al 4100, pasadas las 4.30 de la madrugada.
Hasta anoche por el caso no había detenidos. Los investigadores contaron que están tratando de localizar de dónde se hizo el llamado extorsivo. En principio, creen que no fue hecho desde una cárcel, como suele ocurrir en estos casos.
Según los voceros, el hombre –cuyos datos no trascendieron– dormía con su esposa cuando sonó el teléfono. En principio la pareja intentó comunicarse con uno de sus dos hijos, quien a esa hora ya había salido a trabajar. Pero no lograron ubicarlo.
Tras una discusión con su esposa sobre qué hacer, el hombre comenzó una negociación con los falsos captores. No obstante, al dudar de la veracidad del secuestro, la mujer llamó a la Policía.
Fue entonces que su marido, que no tenía antecedentes de problemas cardíacos, se descompuso y murió en el momento.
El caso fue el más fatal de una seguidilla que, según fuentes judiciales, lleva 600 denuncias en lo que va de este año sólo en el ámbito de la Capital. Esto llevó a que se formara un equipo especial de fiscales para combatir los secuestros virtuales. Hasta funcionarios y famosos los han sufrido, como Ricardo Pedace –subjefe de la Policía Metropolitana–; Coca Calabró, la viuda del capocómico; y Daniel Martínez, rector de la Universidad Nacional de La Matanza.
Se trata de un delito con un altísimo porcentaje de “cifra negra”, ya que la mayoría de las víctimas no lo denuncian. En general los casos se registran durante los fines de semana y de madrugada –entre la 0 y las 5–, que es cuando los jóvenes salen y los estafadores pueden engañar más fácil a sus víctimas con el falso secuestro.
Comentá la nota