Tras el convite al diálogo masivo que efectuó la presidenta Cristina Kirchner en Tucumán el jueves pasado, el sector productivo local salió al ruedo y ya se anota con un listado de reclamos para la agenda.
Los que esperan un cambio radical de rumbo son los viñateros. Héctor Yanzón, a cargo de la Federación de Viñateros, destacó la necesidad de que el gobierno implemente "una política que nos contemple y no que nos lleve al quebranto y la extinción". Agregó que "el problema que tenemos es que hay una apertura a las multinacionales que se quedan con nuestros recursos y los grupos monopólicos que nos mantienen cautivos" y abogó por que se reviertan políticas "que están destruyendo la rentabilidad de los productores nacionales del sector".
Los industriales volverán con reclamos de antaño, y similares a los de la conducción nacional, según contó ayer Daniel Cano, vicepresidente de la Unión Industrial de San Juan. Entre ellos, la promulgación de una ley de ART para evitar que la industria siga soportando innumerables juicios y sincerar los números del INDEC porque "sin un termómetro cierto, con números dibujados no se puede manejar una industria ni en San Juan ni el resto del país". El empresario fabril dijo también que esta convocatoria sirve para reimpulsar un proyecto del ex ministro de Economía, Lavagna, de instaurar un régimen diferenciado de impuesto a las ganancias para pymes. "Permitiría reinvertir utilidades y generar nuevos puestos de trabajo, descontando del impuesto a las ganancias", dijo. Respecto al llamamiento al diálogo presidencial, el dirigente fabril dijo cauteloso: "Siempre y cuando sea sincera, la convocatoria es auspiciosa".
Entre los exportadores, el sector bodeguero puso sobre la mesa varios temas, y uno polémico: las retenciones del vino. "El redireccionamiento de la retención ha sido teórico, fue un efecto publicitario que no respondió a un plan previo de cómo y cuando aplicarlo, una medida espasmódica", criticó ayer Horacio Ripalta, gerente de la Cámara de Bodegueros de San Juan. Se refirió al anuncio realizado por la presidenta en la fiesta de la Vendimia en marzo pasado, de que la mitad de la retención a la exportación de vinos (el 2,5% de un total de 5%) se iba a mandar a un plan de la Coviar para el pequeño y mediano productor, un mecanismo que aún no se ha puesto en marcha.
Ripalta reclamó así una rebaja real de retenciones, previsibilidad del mercado interno en materia impositiva -"la AFIP aún no devuelve la totalidad de los reintegros al exportador", dijo-; y reducciones de fletes a provincias alejadas del puerto. "En Chile desde que sale del viñedo se considera flete internacional. Aquí pagamos flete con IVA hasta llegar a Buenos Aires. Cuesta lo mismo el flete al puerto de Buenos Aires que el de Buenos Aires a Nueva York", se quejó.

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