Las dos listas demócratas se adjudican la victoria

El grupo que impulsa a Battagión como líder del PD ganó en 12 departamentos e impugnó mesas en tres. Grau también se dice ganador.
A última hora de ayer, los dos bandos en pugna se adjudicaban la victoria en la interna del Partido Demócrata. El sector que proponía a Richard Battagión como presidente de esa fuerza señalaba que ganaba los comicios por 200 votos, fruto de impugnar algunas mesas de los departamentos de Guaymallén, Las Heras y Santa Rosa, favorables a sus contrincantes.

Del otro lado, asumían la derrota en tres distritos electorales, pero aseguraban que la diferencia de votos obtenida en Guaymallén y Las Heras permitía sostener en la conducción del PD a Andrés Grau.

En ambos bunkers, la canción era la misma. En el comité provincial del PD, en calle Sarmiento de Capital, los seguidores de Grau entonaban “Y ya lo ve, es para De Marchi que lo mira por TV”. A una cuadra, en el Hotel Internacional, el punto de encuentro de Battagión y Omar De Marchi, se vociferaba “es para Aguinaga que lo mira por TV”.

Curiosamente, ninguno de los aludidos miraba la caja boba, sino que estaban autoproclamándose victoriosos en la competencia por la conducción provincial del partido.

Los cánticos pueden considerarse un síntoma del encono que separaba a ambos bandos. Otro de los aludidos en el hotel era el viajero intendente de Luján de Cuyo, Omar Parisi, quien tampoco miraba algún canal local, puesto que está en Europa, en su segunda luna de miel.

Lo cierto es que el sector que proponía a Battagión a la presidencia del Partido Demócrata se impuso en 12 de los 18 departamentos y ganaba los legisladores de tres de los cuatro distritos electorales (segundo, tercero y cuarto) en los que se divide la geografía provincial.

Es por eso que, de los cuatro candidatos a diputados provinciales y de los cuatro aspirantes a una banca en el Senado local, el sector del tándem Battagión-De Marchi se quedaba con tres de cada uno: los correspondientes a los departamentos del Este (a los que se suma Maipú para conformar el segundo distrito), los de la jurisdicción conformada por Godoy Cruz, Luján, Tunuyán, Tupungato y San Carlos (el tercero), y los aspirantes venidos de los tres departamentos del Sur (cuarto).

Esto era admitido por los hombres que llevaban a Grau como presidente partidario. Pero marcaban un hecho para ellos indiscutible: la diferencia de votos conseguida en Las Heras y, particularmente, en Guaymallén les permitía adjudicarse la presidencia del partido.

En este esquema, los dos grandes ganadores de la interna serían los líderes territoriales de estos dos departamentos, el diputado provincial Aldo Vinci (oriundo de Las Heras) y el concejal de Guaymallén (y candidato a diputado provincial) Jesús Riesco. Y curiosamente es en estos dos departamentos dónde los demarchistas ponen su esperanza en la impugnación de mesas, además de Santa Rosa.

Lo mismo ocurre en el caso de la convención partidaria. En este ítem, ambos bandos se autoproclaman vencedores y poseedores del 60% de los convencionales. Este dominio puede determinar el sentido de las estrategias electorales que adopte el PD, de cara a los comicios de octubre.

De hecho, estas estrategias son el inicio del enfrentamiento. Es lo que empezó a carcomer la convivencia interna en el PD. Ambos bandos asumen esto, unos para analizar claramente un panorama que se presenta revuelto en el campo del antikirchnerismo; los otros que apuestan a un cambio de actitud: “Lo que estaba en juego era la continuidad de una política de estancamiento, sin iniciativa, o un cambio para tomar el centro de la escena en la construcción de una alternativa al kirchnerismo”, sintetiza Battagión.

Puestas las cosas en estos términos, habrá que esperar al recuento de los votos, cuyo inicio está programado para el miércoles. Dos días después, el PD estaría en condiciones de zanjar la cuestión y poder proclamar a un presidente y a una Junta Central de Gobierno.

Incluso, Battagión informó que han contratado una auditoría de la Universidad Nacional de Cuyo, para tener certezas en una elección que no ha contado claramente las costillas de cada bando.

Un detalle: el gran derrotado es el senador provincial Carlos Aguinaga, quien perdió su departamento, Capital, por menos de 100 votos.

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