Por Ana BaronQuerían reformarla y debilitar a la relatoría de libertad de prensa. Lograron que el debate siga indefinidamente.
Fueron cuatro países contra todo el resto del continente. Y si bien al final de 12 horas de duras negociaciones no obtuvieron todo lo que querían, con la resolución aprobada por la reunión de cancilleres del jueves en la Organización de Estados Americanos, hoy pueden cantar victoria, una victoria limitada es cierto debido al esfuerzo de la mayoría para recortar el daño.
Pese al peso que tienen en el seno de la OEA países como Brasil, EE.UU., Canadá, Argentina y Chile, y pese al consenso que habían logrado con el resto de los países para poner fin al debate sobre la reforma de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el cuarteto conformado por Ecuador, Venezuela, Nicaragua y Bolivia logró que la agenda siga abierta indefinidamente.
Es un revés para la CIDH, una organización de enorme prestigio por sus denuncias contra las dictaduras militares que los países bolivarianos pusieron en el blanco y en especial su Relatoría sobre Libertad de Prensa. “Llevamos dos años debatiendo y eso nos ha llevado mucho esfuerzo y muchos recursos. Nos ha impedido concentrarnos en nuestro trabajo que es la defensa de los Derechos Humanos”, explicó a Clarín uno de los miembros de la CIDH que pidió no ser identificado. Mantener el debate abierto implica perturbar el trabajo de la Comisión, pero no hubo éxito en bloquearlo.
El resto de la región logró también bastante, se aseguró que la comisión no sea “estrangulada financieramente” como buscaba el cuarteto. La resolución que fue aprobada por unanimidad afirma que la CIDH podrá seguir obteniendo fondos fuera de la región. Este punto es muy importante fundamentalmente para la Relatoría. Más de 50% de su presupuesto proviene de esos fondos.
La batalla del cuarteto contra el resto de los países fue durísima. La mayoría no quiso imponer su voluntad mediante una votación que podía provocar un quiebre del organismo. Pero, de todos modos, Venezuela ya ha iniciado el proceso para abandonar la Convención Interamericana de Derechos Humanos. Uno de los momentos mas álgidos fue cuando Ecuador amenazó con seguir los pasos de Venezuela. “Si es así, nos vamos”, dijo palabras más palabras menos el canciller ecuatoriano Ricardo Patiño. “Estamos aquí para fortalecer la CIDH no para debilitarla, no para que haya países que decidan irse”, comentó a Clarín el representante de Brasil Breno Dias de Acosta. Lo cierto es que, los cuatro países del Alba lograron mantener en vilo al resto. Brasil y Argentina se mantuvieron firmes y el resultado fue esa vía salomónica.
La discusión se centró sobre el punto 2 de la resolución que dice que el debate quedará abierto. Los países del Alba demandaron que el temario incluya las medidas cautelares, la mudanza de la CIDH a otro país, el financiamiento de las relatorías, y otros puntos que resumían todas sus reivindicaciones. Al final Argentina, Brasil, Uruguay y Perú convencieron a Ecuador para que la lista se reduzca a los temas abordados durante el proceso de reflexión de la reforma.
“Creo que es un muy buen resultado, fue unanimidad”, dijo el secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza, minimizando el hecho de que el debate haya quedado abierto y mostrándose en favor de “iniciar un período en que la Comisión empiece a trabajar normalmente” .
“Nos alegramos mucho, pensábamos hasta hace muy pocos minutos que no era posible un consenso, nosotros no íbamos a aceptar que aquí se cerrara la discusión, y nos hemos alegrado de que no se cierre”, dijo por su parte el ecuatoriano Patiño especificando que no saldrán de la CIDH. “Sentimos que nuestras propuestas fueron efectivamente recogidas”.
EE.UU., blanco preferido del cuarteto, también se mostró satisfecho. ”No es perfecta (...) pero preserva la independencia y autonomía de la CIDH, eleva las relatorías (...) y está preservando las contribuciones voluntarias con fondos destinados a fines específicos”, dijo la secretaria de Estado adjunta para el Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson.

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