Liliana Mazzone con una sinuosa trayectoria política, electoral y personal pretendió silenciar a Grande oliendo que el periodista tiene una pila de denuncias.
Liliana Mazzone con una sinuosa trayectoria política, electoral y personal y con un menú de traiciones, habladurías mediáticas y papelones pretendió silenciar a Grande oliendo que el periodista tiene una pila de denuncias de Oficios.
No en el concepto jurídico que implica la responsabilidad como funcionario de intervenir aunque no se formalice una denuncia sino que la diputada le debe al electricista, el plomero, el portero, al carpintero y hasta el diarero. Unidos por la indignación los trabajadores se presentaron ante el periodista a llorar por sus facturas impagas que pusieron a Mazzone casi en la obligación de silenciarlo antes que pagarles lo que les debe y terminar el asunto.
Seguramente para alguien de su pretendido nivel, ya que Mazzone se ufana de su patrimonio basado en la venta de helicópteros a escala (??) de su marido se trata de monedas y propinas lo que tiene que pagar a quienes viven de artes tradicionales como puede ser destrancar el baño y llevarle el diario todos los días.
Lo más deleznable del caso es que Mazzone todavía no fue a trabajar en lo que va del año porque volvía de vacaciones de Miami cuando habría descubierto una nueva clínica estética a precios módicos por lo que no habría dudado en entrar al quirófano con tan mala suerte que los arreglos no resultaron como la promoción y debió quedarse a que le subsanen la cara.
De ahí los modelos de sombreros capelinas como las reinas europeas para esconder la re recauchutación. No es criticable lo que la señora Mazzone haga con los dividendos de los helicópteros en su vida personal pero sí que los forje en base a "acostar" a personas que viven de trabajos menos sofisticados .
Así como la política de género permite que mujeres capaces lleven a delante destinos colectivos como pueden ser Cristina o Dilma y mujeres destacadas en todos los ámbitos también hace más notorias las contradicciones genéricas: Mujeres que no trabajan ni se dedican a nada, que adecuan sus convicciones al poder de turno, que utilizan en el conventillo las amistades que otrora le sirvieron para sus propósitos y boconas.
Muy bien caracterizadas por la ironía Móni Argento representa una mujer inútil, libidinosa, ventajera y que hace gala de su zonzera con tal de no esforzarse mientras que la magistral creación de Fabio Albeti , Coti Nosiglia, evoca una mujer que tiene un programa televisivo que guarda las formas sociales sin entender nada de nada. A ambas les cabe el mote de magistrales por que son auténticas composiciones y simpáticas pero con todos elementos recortados de mujeres reales que circulan a nuestro alrededor.
En este caso , Mazzone no resulta nada graciosa y el precepto de los jueces de que "No existe censura previa, pero sí responsabilidad ulterior", en relación a la actividad periodística no involucran las acciones bizarras de Mazzone en su vida pública. Sus permanentes cambios de humor y de partidos, de amigos y compañeros , cambios a los que se suman , ahora, de rostros y aspectos.
Hay que reconocerle la creatividad a Liliana Mazzone del bozal legal ya que en lugar de lavar los trapos sucios antes que Martín Grande los ventile, intentó abolir los lavarropas.

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