Licencia de médico que mató a un investigador fue emitida ilegalmente

Las maniobras de los carnés de conducir extendidas de forma ilegal derivaron en una muerte. La de Juan Carlos Bernardele, el investigador del Inidep al que atropelló y mató Javier Balestriere.
La licencia que habilitaba a Javier Balestriere (40) a conducir vehículos fue emitida ilegalmente en marzo de 2013, tres meses antes de la mañana en la que, con su camioneta, atropelló y mató al trabajador del Inidep, Juan Carlos Bernardele (50).

Así lo comprobó el cuerpo de fiscales encabezados por Javier Pettigiani que lleva adelante la megacausa conocida como "licencias truchas", en la que se investiga el accionar de una asociación ilícita compuesta por empleados municipales.

La confirmación de esta irregularidad transforma el escenario por completo, ya que se trata de la peor consecuencia imaginada: la muerte de una persona causada por un conductor que no debía haber sido habilitado para manejar.

A raíz de este descubrimiento la Fiscalía General abrirá una causa que imputará a Juan Carlos Belmonte, como responsable de la División Licencias de Conducir de la Municipalidad del Partido de General Pueyrredon, y al médico Jorge Ramón Alí, quien tuvo a su cargo la revisión a la que fue "sometido" Balestriere.

El 3 de junio de 2013 Bernardele perdió la vida cuando cruzaba la calle costera frente al Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Indep) y fue atropellado por la camioneta Toyota Hilux conducida por Balestriere.

Mientras Bernardele agonizaba en la vía pública, Balestriere se daba a la fuga y recién 9 días más tarde, cuando se había desplegado una búsqueda masiva de su camioneta, fue localizado en su casa del barrio Faro Norte. En verdad, la policía descubrió la camioneta y luego llegó a su propietario.

Se estableció que la Toyota captada por las cámaras de seguridad y descripta por testigos le pertenecía a Balestriere, un médico titular de Centros de Salud Municipales de la zona oeste de la ciudad. Pero lo más asombroso fue que Balestriere tenía al momento del hecho una notoria discapacidad motriz producida por una enfermedad degenerativa, la cual le impedía manejar responsablemente un vehículo.

El "favor"

Cuando Balestriere quedó a disposición de la Justicia lo primero que se le secuestró fue su carné de conducir. El mismo no tenía ninguna restricción y, además, la camioneta Toyota no presentaba adaptaciones para personas discapacitadas.

La causa por el homicidio culposo agravado (por retirarse del lugar del accidente siendo médico) siguió adelante en la fiscalía de delitos culposos, cuerpo judicial que se encargó de probar pericialmente la autoría de Balestriere.

Ciertas conductas del médico fueron reprochables, no solo la huida del lugar, sino también haber dañado el frente de la camioneta contra un paredón de su casa. Según concluyeron los investigadores, el objetivo fue borrar huellas del impacto contra Bernardele.

Balestriere fue beneficiado con el arresto domiciliario por su condición física e incluso se le permitió hacer salidas para proseguir con su rehabilitación. Días atrás le fue rechazado el pedido de salidas laborales.

Pero el 23 de abril último la viuda de Bernardele se presentó ante la Justicia para que se investiguen las circunstancias en las que le fue entregada la licencia de conducir a Balestriere. Así, el fiscal Pettigiani recogió la prueba de la causa de Delitos Culposos y la asoció a la de "licencias truchas". Entonces, quedó todo en evidencia.

Balestriere obtuvo la renovación de su licencia de conducir (Nº 23.337.017) el 19 de marzo de 2013, la que fue otorgada por el plazo de 5 años. De acuerdo a la documentación ya incluida en la causa que se le sigue por homicidio culposo agravado, el registro de Balestriere no tenía ningún tipo de restricción y habilitaba la categoría B.1 (automóviles, utilitarios, camionetas y casas rodantes hasta 3.500 kg). Tampoco los responsables de evaluar a Balestriere interpusieron alguna observación y el médico fue declarado "apto" por su colega examinador Jorge Ramón Alí.

"Solamente se limitó la revisación pertinente a la agudeza visual del nombrado, la cual sorteó sin mayores inconvenientes", dice el informe elaborado por el fiscal Pettigiani.

Ese "favor" fue recibido por Balestriere y otorgado por quienes ahora están siendo investigados. Porque el médico que mató con su camioneta a Bernardele no podía manejar un automóvil convencional y tampoco podía recibir la licencia que recibió.

Vale recordar que mediante distintos informes periciales se comprobó que Balestriere presentaba, desde larga data, su movilidad disminuida y, según afirma Pettigiani, "espasticidad muy marcada con arrastre de ambos pies, lo que lo obligaba a movilizarse con andador y a la vez decretaba ?claramente? su incapacidad física para manejar vehículo automotor alguno". También se se constató que la Toyota Hilux SW4 dominio GQI-927 no poseía adaptación alguna acorde a la incapacidad que afectaba a su propietario.

Si algo le faltaba a esta causa de las licencias extendidas ilegalmente era una muerte.

Si a Balestriere no le hubiesen hecho el "favor" y todos se hubieran ajustado al marco legal que regula la emisión de licencias de conducir, deberían haber notificado sus problemas físicos e impuesto adaptaciones en su vehículo, las que debían ser evaluadas en un exámen práctico.

Y, siempre en el marco hipotético, Balestriere tendría que haber aprobado ese exámen práctico de manejo con un automóvil adaptado a sus circunstancias y luego los funcionarios hacer constar eso en el carné habilitante, otorgándole la habilitación para la clase ?F?, y no para la ?B.1?, como asimismo por un plazo no superior a los tres años y no por cinco, como finalmente le fue extendida.

Belmonte y Alí deberán afrontar cargos de falsificación de documento público e incumplimiento a sus deberes de funcionarios.

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