Por licencia de Lucero, Despouy se hizo cargo de la Intendencia y dio vuelta todo

Si la intendencia se caracteriza por la tranquilidad de un lugar en donde rige un absoluto régimen verticalista, donde nadie reprueba o critica una orden emanada de lo más alto de su orden jerárquico, sino que simplemente la cumplen y a otra cosa, la de ayer se podría denominar como una jornada atípica, que seguramente le hará pensar dos veces, a la intendente Alicia Lemme, cuando llegue la hora de padecer sus tristemente célebres “juevitis”.
Resulta que ayer, también pidió licencia la presidente del Concejo Deliberante capitalino, Jacinta Lucero, lo que terminó colocando, provisoriamente, en el sillón de Lemme, al opositor Alberto Despouy. “¡Mamita mía! Qué despelote se mandó el viejo”, le dijo irónicamente y con una sonrisa de oreja a oreja, un conocido colaborador del bloque opositor Dignidad Republicana.

Lo cierto es que, Despouy, como concejal a cargo del Ejecutivo Municipal, aprovechó la movida, para ordenar que, “en un plazo perentorio” se le hiciera llegar toda la documentación correspondiente a la empresa de transporte urbano de pasajeros, Transpuntano SAPEM. La orden se la impartió al presidente de la empresa y secretario General Municipal, Sebastián Ricco y al director de Transporte, Guillermo Godoy. Ambos se hicieron los distraídos y “minga que se la van a llevar”, nos dio esta vez un colaborador del oficialismo municipal.

Despouy no pudo ingresar al despacho de quien rige los destinos municipales, y en forma irónica dijo que había sido porque estaba bajo llave, “porque como la intendente sabía que se iba a ausentar, aprovechó para hacerlo pintar”.

Esta jugada política de Despouy, legal a todas luces, abrió un camino que va a ser dificultoso de transitar para los funcionarios municipales, porque deja las puertas abiertas para que se presente a la justicia, toda vez que funcionarios municipales no cumplieron una orden directa de quien estaba en pleno y democrático ejercicio de la función de Intendente capitalino.

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