La jueza Alejandra Mauricio cambió la calificación a homicidio culposo y Adrián Ocampo, quien confesó que estaba alcoholizado, quedó libre. La resolución puede ser apelada.
Ocampo estuvo dos semanas en la cárcel de Almafuerte después de recibir el alta en el Hospital Central y luego, la jueza, a fines de febrero, le otorgó el beneficio de prisión domiciliara al entender que no existía peligro de fuga ni que iba a entorpecer la investigación. Asimismo, Mauricio tuvo en cuenta que no presentaba antecedentes penales.
La resolución de la jueza de Garantías puede ser apelada por la fiscal de instrucción, y sería la Cámara de Apelaciones en definitiva la que determine cuál es la calificación que corresponde para el imputado.
Horas después del accidente fatal, en donde también resultaron heridas personas que viajaban en otros vehículos que participaron en el siniestro, Ocampo habló con El Sol en el Hospital Central y confirmó que se juntó con algunos amigos horas antes del siniestro y había ingerido alcohol. "No sé nada de lo que pasó", sostuvo en sus primeras palabras, mientras permanecía en la habitación 313.
De todas formas, explicó: "Esa noche me había juntado a comer con unos vecinos y nos quedamos con mis amigos tomando. De lo único que me acuerdo es cuando los bomberos me sacaron del auto". Ocampo agregó que en el vehículo que conducía también viajaban dos hermanos: "En el coche iba con Julio y Adrián Rodríguez. Son amigos míos de donde trabajo".
El imputado es padre de tres hijos, dos pequeñas nenas y un varón. Vive con su mujer en Luján.
Debido a la trascendencia mediática que generó el siniestro vial, la causa pasó al otro día a la fiscalía especial. Fue Claudia Ríos quien imputó a Ocampo y ordenó su traslado a la cárcel, cuando se recuperó de las lesiones que les provocó el accidente. Según la investigación, el siniestro ocurrió cuando Ocampo salió en su Renault 19 de una estación de servicio y aceleró a contramano por el Acceso Este, a la altura de la ruta 50. Antes de impactar de lleno contra el 405, se encontró con un Fiat 147, que iba al mando de Valeria Gutiérrez, quien alcanzó a realizar una brusca maniobra para esquivar al rodado.
Sin embargo, a los pocos metros, se encontró con el 405 donde iban Juan Manuel Viudez y su hija María Laura. En la parte trasera del vehículo viajaba el esposo de la mujer, Héctor Donoso. El impacto fue tremendo y padre e hija murieron en el acto.
Por su parte, Donoso, sufrió lesiones en una pierna cuando fue embestido por una Nissan Frontier mientras se encontraba muy cerca de los vehículos siniestrados. El conductor de esta camioneta, Camino Pacífico Villalobos (49), fue imputado por lesiones graves culposas, informaron fuentes, porque se fue de la escena y dijo que su esposa manejaba. Pero las pruebas y testimonios dijeron lo contrario: presentaba heridas recientes. Uno de los testigos, el intendente de Guaymallén, Alejandro Abraham, fue determinante para aclarar esta situación. Además de ayudar a las víctimas, porque justo pasaba por allí, confirmó que Villalobos conducía la camioneta.
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