Lo detuvieron el miércoles acusado de un crimen del IRA de 1972.
Ex guerrilleros republicanos que ya han muerto, pero que colaboraron en una recopilación de una historia oral del conflicto organizado por el Boston College, acusaron a Adams de haber ordenado su arresto y ejecución.
Un cargo que Adams desmintió con firmeza ayer, en una conferencia conjunta con Martin McGuinness, actual vicepremier ministro de Irlanda del Norte y ex comandante del IRA, que llegó al gobierno gracias al proceso de paz. La detención de Adams casi hace colapsar este fin de semana el delicado acuerdo del Viernes Santo de 1998, que llevó al fin de la violencia en el Ulster.
McGuinness, un duro que llevó adelante las negociaciones con el ex premier británico Tony Blair, advirtió que el Sinn Fein retiraría el apoyo a la flamante policía irlandesa si Adams seguía detenido. Acusó a la policía y dijo que la detención tenía “motivaciones políticas” para impedir que el Sinn Fein llegara segundo en las elecciones europeas del próximo 25 de mayo en Irlanda. Una críptica advertencia de que se reiniciaría la violencia, que enfrentó a católicos y protestantes durante 30 años.
La policía elevó las declaraciones de Adams a la Procuraduría de la Corona (fiscalía), que deberá decidir si se lo lleva a proceso o no. Pero la Procuraduría, antes de decidir el inicio del juicio, evalúa las pruebas y las posibilidades que tiene o no de ser condenado.
En la conferencia de prensa, Adams aseguró que respaldará “la política de la policía de Irlanda del Norte( PSNI)”, que reemplazó a la brutal RUC de la guerra. Si él y el Sinn Fein las seguían objetando, eso significaba que el frágil poder ejecutivo compartido –que tienen católicos y protestantes en la Asamblea de Irlanda del Norte– colapsaría y la violencia volvería.
El Sinn Fein ya no es para los irlandeses el partido de los católicos sino que, para una nueva generación del sur de Irlanda, tiene la imagen de la protesta en la actual crisis económica.
En las elecciones europeas puede llegar segundo y por eso el premier irlandés dijo que Adams no podía estar por encima de la ley y debía ser juzgado.
Hasta ahora, el gobierno de Dublín siempre había acompañado y fue simpatizante de los gestos de reconciliación de la guerrilla católica del IRA y sus líderes.
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