Ayer en punto limítrofe con Chile los expedicionarios recordaron la Batalla de Chacabuco con los chilenos.
"Estas banderas chilenas y argentinas, cuando el corazón nos late más fuerte, cuando alguna lágrima nos corre por la mejilla, nos obliga a comprometernos, a pelear, a trabajar por la integración de dos países que comparten una de las fronteras más largas del mundo como son Chile y Argentina", dijo con la voz entrecortada por la emoción y los ojos colorados José Luis Gioja en el acto que fue lo más esperado de la travesía a lomo de mula que se inició el lunes, con 82 expedicionarios.
Al límite con Chile también llegó el contingente de 17 personas que hizo la ruta sanmartiniana a pie, donde se vio a un conmovido arzobispo Alfonso Delgado, que bendijo el lugar. Por el lado de Chile llegaron unas 10 personas, entre concejeros y oficiales del Ejército y Carabineros.
Después de soportar 6 horas arriba de la mula, los expedicionarios coordinados por el Gobierno de San Juan se formaron en fila, como soldados, y llegaron al galope al encuentro de los chilenos, que esperaban también con sus banderas en alto. Se pusieron dos placas en el lugar. La marcha de San Lorenzo y los himnos nacionales de Argentina y Chile dieron paso luego a chacareras y danzas típicas del vecino país a las que le dieron vida parejas binacionales. Pasas, vinos, dulces, regalos de aquí y de allá coronaron el encuentro.
"Tenemos un mandato del pueblo de San Juan que es Agua Negra", dijo Gioja, ratificando el proyecto del túnel. El gobernador terminó prometiendo otra edición del Cruce, para 2010, cuando ambas naciones cumplen 200 años de libertad.


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