Que Gimnasia tiene menos jerarquía individual en su plantel que muchos de sus adversarios en el Inicial no es ninguna novedad. Que varios de sus rivales tienen más jugadores desequilibrantes, de esos que marcan la diferencia en el uno contra uno, tampoco.
Y que cuenta con un grupo de futbolistas que, en su mayoría, están empezando a remarla para ganarse un nombre en la vidriera de la Primera División, también es historia conocida. El Lobo, con lógica, se mantuvo a rajatabla en el criterio de no tirar la casa por la ventana en el mercado de pases. Evitó el fácil camino de gastar a cuenta para que después otros paguen la fiesta. Se apostó por mantener a un cuerpo técnico de probada capacidad, cuya cabeza cuenta con un respaldo popular casi inigualable en el pueblo tripero. Del mismo modo, la base del plantel no sufrió grandes alteraciones y, salvo mínimos cambios de piezas, se mantuvieron en el club los mismos protagonistas que consiguieron el trabajoso objetivo de devolver al club al círculo máximo de nuestro fútbol. NUMEROS A FAVOR La campaña en el torneo, hasta ahora, tiene números que siguen estando por encima de los cálculos más optimistas y que triplican los presagios más agoreros. El colchón de puntos que se va gestando en la tabla de los promedios, de mantenerse la tendencia, le permitiría a Gimnasia llegar al tramo decisivo de la temporada sin la soga al cuello. Sin embargo, todas estas verdades objetivas, que producen un momento de felicidad y disfrute entre los hinchas, que gozan de un regreso a primera con una sumatoria de puntos largamente positiva, no maquillan el par de derrotas abultadas que sufrió el equipo ante adversarios de punta. La chapa de los dos rivales -Newell´s y San Lorenzo- que más daño le han hecho al Lobo edulcora los alcances de la crítica, pero de ninguna manera la evaporan. Es verdad que Newell´s viene de campeonar, cuenta con algunos futbolistas de primera línea y mantiene una línea de juego trabajada y aceitada. También es cierto que San Lorenzo gastó fortunas en el último mercado de pases y ostenta una de las plantillas más largas de toda la AFA. Pero haciendo un rápido ejercicio de memoria también se observa que hubo equipos, con elencos más humildes y un cúmulo de variantes más acotado, que supieron hacerles daño o, al menos, le pusieron el trámite difícil a estos dos “cucos” que asoman en el presente certamen. Si todo se resume a que como el rival “tiene más plantel” la paliza futbolística “puede pasar” o “es lógico que pueda darse”, el análisis queda preso de un reduccionismo por el cual podría desprenderse que, de aquí en adelante, la lógica marcará que Gimnasia puede ser goleado cuando se enfrente con adversarios más ricos. EL DESAFIO DE ENCONTRAR ALTERNATIVAS Se celebra ese baño de realidad y sinceridad que expresó un tipo siempre frontal como Pedro Troglio, pero estará en él y sus colaboradores el desafío de encontrar caminos alternativos que le permitan a su equipo, mediante tácticas inteligentes, equilibrar fuerzas ante un oponente más dotado. De hecho, el propio DT albiazul lo consiguió y en este mismo campeonato cuando, por ejemplo, asfixió a River sin dejarle un solo hueco por el cual pudiera marcar la diferencia a partir de su mayor riqueza individual. El fútbol está plagado de ejemplos donde un equipo humilde, con un buen plan, le ha aguado la fiesta a otros más poderosos. Gimnasia ya demostró varias cosas positivas en este campeonato. Se ha hecho fuerte en el Bosque, ha mostrado capacidad de lucha en casi todos los partidos y ha sumado ya 14 puntos. Pero aún está en deuda en los enfrentamientos directos contra los rivales más dotados. Claro, si le fuera bien en todos los contextos, estaría para pelear el campeonato, una exigencia desmedida para un equipo que con hacer 50 puntos sacará un felicitado. No se trata de eso, se trata de seguir buscando algún camino que le posibilite, al menos, ponerle difícil la historia a los rivales de mayor envergadura. Todo lo contrario a lo visto en el Bajo Flores donde, sin quererlo, le facilitó el trabajo a San Lorenzo y nunca vistió el traje de adversario incómodo.

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