El equipo del Este retuvo el título en una atrapante definición por penales, venciendo a Peñarol por 4-3
Si la semana pasada habían quedado en deuda, ayer saldaron todo y hasta quedaron sobrados. Es que en la sensacional definición del Oficial 2014 de la Liga Sanjuanina de Fútbol sobró de todo: goles, fútbol, emociones. Con una figura consular, con el dueño de toda la gloria en sus manos como Carlos Biasotti, el capitán, el símbolo, la bandera de este Sportivo 9 de Julio que demostró su grandeza en una cancha en la que pocos pueden hacerlo. Le faltó el respeto a Peñarol, lo tuvo contra las cuerdas, se bancó la reacción bohemia y en el telón de la temporada sanjuanina, se aferró a la inoxidable categoría del gran Carlos para festejar en los penales una merecida consagración.
Es que la final fue partidazo. De principio a fin. Porque a los 10’, el goleador del torneo, Raúl Figueroa dio el presente abriendo la cuenta para 9 de Julio. Hubo respuesta furiosa de Peñarol y ahí empezó a aparecer Biasotti para ahogar dos gritos de gol cantados, primero en un cabezazo de Brizuela y luego, un pelotazo de Chávez. En el complemento, se vio lo mejor. Peñarol apostó el resto, metió al Pipi Salinas y ganó profundidad pero fue 9 de Julio el que pareció sentenciar la final cuando Criado no pudo con un tiro libre de Cano, cuando antes había sacado un cabezazo infernal de Paratore. Con el 2-0 arriba, 9 de Julio parecía tenerlo listo pero el enorme corazón de Peñarol lo volvió a meter en la pelea en solo dos minutos cuando primero Pérez descontó y 60 segundos más tarde, cuando Sebastián Rios empató. Parecía que era el momento de Peñarol. Su minuto de gloria pero no le alcanzó porque otra vez Carlos Biasotti se agigantó para taparle un tremendo remate a Tello. El final de ese segundo tiempo fue de golpe por golpe. Peñarol fue y 9 de Julio lo castigó en la contra y a los 42’ pudo haberlo ganado cuando definió Figueroa pero en la línea lo salvó Rotten, cuando era gol.
Llegó el alargue y ahí, el equipo de Cabello pareció más entero. Peñarol sintió la serie de partidos entre Federal B, Copa Argentina y esta serie final y lo terminó sufriendo. Era entonces, el momento de los penales. De esa suerte de lotería en la que todo juega, desde el azar hasta la templanza. Empezó la serie el local y Pérez acertó. Le tocó a Figueroa y puso el 1-1, pero llegó el segundo de esa serie y Silvio Molina no pudo con la figura de Biasotti que ya empezó a robar cámara. Le tocó el segundo a Omar Sánchez y el zurdo de 9 de Julio le dio mal ante Criado, poniendo más suspenso. En el tercero de la serie para Peñarol, un especialista como Tello no pudo con otro especialista como Biasotti y cuando le tocó ejecutar a Paratore, no dudó para poner arriba 2-1 al del Este. En el cuarto de la serie, ni Ríos ni Britos dudaron. Legó el quinto y Brizuela se bancó todo para poder sostener la esperanza de Peñarol. Pero cuando Emanuel Gil se puso delante de Criado, el ex-jugador de San Isidro, no dudó nunca para definir la serie y sentenciar que el campeón era Sportivo 9 de Julio. Y fue justicia nomás porque jugó la final como se juegan esos partidos: a lo campeón.
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