Levantan un muro en complejo de monoblocks por pedido de vecinos

Levantan un muro en complejo de monoblocks por pedido de vecinos

En el B° El Triángulo, la comuna pone la mano de obra y los vecinos los materiales. La idea es bajar la cantidad de robos que se registran en ese predio. También cerrarán una plaza en Pedro Molina, víctima del vandalismo.

La inseguridad tiene contra las cuerdas a las barriadas del Gran Mendoza y obliga, en algunos casos, a cerrar barrios y paseos públicos.No se sabe si será una tendencia que se irá afirmando en el populoso departamento de Guaymallén, que ya tiene ejemplos anteriores.

El intendente Luis Lobos se afirmó más en ese criterio luego de apreciar sitios enrejados en Londres, adonde viajó recientemente con la comitiva que encabezó el gobernador Francisco Pérez.La última situación de cierre pertenece al conjunto de torres de El Triángulo, en Villa Nueva, mientras que la plaza Juan Manuel de Rosas, situada en Pedro Molina, en la llamada Media Luna, tendrá esa limitación cuando se la remodele próximamente.

El Triángulo es un complejo de departamentos ubicado en un amplio predio de Estrada y Pedro Vargas, no muy lejos del barrio Unimev. Allí se levantan 7 edificios de propiedad horizontal con espacios comunes, en una proporción de 12 departamentos por cada inmueble, hasta sumar 72 hogares.

Los habitantes que moran en el sector Este -unas 144 familias- se pusieron de acuerdo y lograron la colaboración de la Municipalidad de Guaymallén, además de la autorización para cerrar con un muro de concreto esa parte de la vecindad.

Las razones para levantar una pared de casi 100 metros por más de dos metros de alto son atendibles: los ocupantes de las torres sufrían robos en los domicilios y, de manera más determinada, en la amplia playa de estacionamiento, donde se han producido sustracciones de neumáticos y hasta de no pocos vehículos.

Además, y como relataron Cristina Cucuzza, Elba Pravata y Marcos Romero, en ocasiones los ladrones llegaron a abandonar coches robados en ese espacio. Al estar abierta la superficie utilizada por los adjudicatarios para dejar sus rodados, se registraba un paso indiscriminado de personas en el eje norte-sur y viceversa, que no tenía demasiado control.

El muro está en plena ejecución y se está realizando merced a un acuerdo celebrado entre los vecinos y el municipio. Los primeros pusieron los materiales y la comuna se hizo cargo de la mano de obra. Por esa razón, los particulares están agradecidos a la Municipalidad.

Las tareas contemplan un cierre de casi una cuadra, compuesto por cimientos de hormigón ciclópeo, columnas, vigas de fundación y de encadenado de hormigón armado, más una mampostería de ladrillón, que alcanza una altura de 2 metros y 20 centímetros.

El secretario de Obras Públicas de Guaymallén, Federico Sampieri, sostuvo que se dio autorización para hacer el muro requerido porque no interfiere con la trama urbana y con los intereses de terceras personas. Inclusive se habla, aunque por ahora sin definición, de la apertura de la prolongación de la calle Lamadrid, que es el límite sur del barrio.

"Si se habilita esa arteria a futuro, el muro podría desaparecer por la ocupación plena de esa parte del terreno, pero por ahora es adelantarse a los hechos", sostuvo el arquitecto Sampieri. Otras aspiraciones del conjunto habitacional es dotar de un motor eléctrico al portón de acceso a la playa, ubicado sobre Pedro Vargas; conseguir que se asfalte una pequeña arteria dentro del predio, y que se erradiquen algunos árboles jóvenes que están afectando la red cloacal.

Sobre el levantamiento del muro, María Eugenia, que reside en una de las torres, expresó: "La unidad entre los vecinos y la idea de vivir mejor, posibilitó concretar la iniciativa". Una plaza En tanto, otra situación de cierre de un lugar público se dará en un futuro en la plaza Juan Manuel de Rosas, en la conocida e histórica zona de la Media Luna, Pedro Molina.

Destruido por vándalos, ese sitio, que está pegado a la escuela primaria Manuel Ignacio Molina, está próximo a ser reconstruido y equipado. Un dato llamativo fue que la apertura de la licitación para remodelar el paseo se hizo en el mismo lugar, en presencia de vecinos y con la asistencia del intendente, Luis Lobos.

En medio de la alegría por la futura recuperación del espacio verde, los lugareños solicitaron a las autoridades que cercaran el predio para evitar que vuelva a caer en manos de inadaptados.

Las empresas oferentes fueron 2 y sus propuestas están siendo analizadas. Se ha previsto que, aproximadamente, el 15 de julio den comienzo los trabajos, con una inversión de $ 1.500.000 y 6 meses de ejecución.

Otra de las particularidades es que la firma ganadora de la licitación deberá contratar personal de la zona. "Pedimos a las empresas con las que tratamos, que empleen a gente de la zona en las obras, como una forma efectiva de generar más empleo", expresó el jefe comunal.

La plaza deberá ser reconstruida íntegramente. Se realizará tratamiento de suelos, hormigones, instalación eléctrica, colocación de riego por aspersión, mobiliario (bancos, farolas, columnas de iluminación y juegos para niños) y sembrado del pasto.

Una vez finalizada la obra, y a pedido de los chicos del barrio, se realizará una cancha de fútbol y se abrirá una nueva licitación para la construcción de un centro de salud. "Hace años que esta plaza está abandonada; nací y me crié acá y puedo decir que la destrozaron, pese a los intentos por cuidarla. Incluso hubo un asentamiento acá. Cuando se fueron se llevaron los juegos, los bancos, farolas, todo", comentó Enrique Velasco, afincado en la zona.

En tanto, Marisa Salcedo (45) también está de acuerdo con el cierre, "porque algunos inadaptados nos impedían usar el espacio. Lamento que muchos vecinos, que bregaron por el cuidado de la plaza, partieron de este mundo sin poder disfrutar como dicen que quedará". Al respecto, la delegada de Pedro Molina, Juana Álvarez, sostuvo que los reclamos de la gente tenían por lo menos 20 años de antigüedad.

Otros casos: un barrio y un paseo artístico

Desde 2007, una reja limita el acceso a la Plaza de las Artes y las Flores, de El Bermejo. El cierre fue un anhelo concretado de muchos vecinos y artistas de la zona y había sido incluido por el arquitecto Ramiro Quesada, quien diseñó el espacio, de 5.000 m2.

El fin: evitar la destrucción de valiosas obras de arte instaladas en ese espacio. Lejos de ese punto, en San Francisco del Monte, en el barrio Parque Urquiza, sobre el carril Urquiza y Elpidio González, tiene cercamiento a base de tela romboidal en su perímetro y 3 garitas con personal de una agencia de vigilancia. Los coches ingresan por Elpidio González.

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