Unas 50 familias terminaron de desocupar ayer los terrenos ubicados en el barrio Molino Blanco, en la zona sur de la ciudad. La toma había comenzado hace más de un mes en demanda de respuestas al déficit habitacional.
De hecho, y siempre en el marco de una negociación basada en el diálogo, ya se habían recuperado 300 metros del sector perteneciente al Servicio Público de la Vivienda (SPV) municipal.
Tras el desarme de las casillas, concluyeron los trabajos de cercado de parte del terreno para delimitar el espacio que ocupará una huerta comunitaria, una de las llaves que abrió la puerta del acuerdo.
"Es un caso emblemático porque les pone un freno a futuros avances en las tierras y constituye una resolución no conflictiva de la ocupación, algo que no ocurre en otros puntos del país", indicó a La Capital el secretario de Gobierno municipal, Fernando Asegurado.
El acuerdo con los tres niveles del Estado contempla, entre otros puntos, el relevamiento de los ocupantes respecto de su inclusión en la asignación universal por hijo (AUH) y en el programa de Agricultura Urbana.
También podrán acceder a materiales para mejorar sus actuales viviendas.
Esa línea de negociación se retomará la semana próxima con el objetivo de desactivar la restante ocupación que se lleva adelante en el barrio La Granada. Esa ocupación está afectando las obras de las calles colectoras de la avenida de Circunvalación.
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