El Concejo Deliberante sancionó una ordenanza que pone más límites y barreras a la hora de intervenir el poco patrimonio que queda en la ciudad.
Córdoba ha sufrido durante estos últimos años un avance inmobiliario sobre casas y edificios que son patrimonio histórico de la ciudad y que, contrariamente a lo que ocurre en varias partes del mundo, poco se ha hecho para cuidarlo.
Hace poco, se instruyó por ordenanza un listado de construcciones que entran en esa categoría y que no pueden ser modificadas sin previa autorización de la Municipalidad de Córdoba. Claro, a veces la letra y la acción están muy distanciadas una de otra y se toma conocimiento cuando sólo quedan ruinas de parte de la historia de la ciudad.
Este lunes, el Concejo Deliberante aprobó en sesión extraordinaria la modificación de la ordenanza 11.202 que establece los cuidados que se deben tener en cuenta para proteger al patrimonio histórico de la ciudad, que se encuentra catalogado para su preservación, para garantizar la intangibilidad de estos inmuebles.
Esta modificación puntualiza sobre los criterios que los propietarios de estas construcciones deben seguir a la hora de encarar remodelaciones.
Básicamente, se agregaron nuevas barreras y límites para impedir que se siga destruyendo en nombre del progreso un legado que luego no se puede recobrar.
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