Los jugadores de Independiente Rivadavia reclaman una deuda que supera los 3 meses y piensan en no presentarse ante Huracán en la última fecha. Este viernes no entrenarán.
Si algo le faltaba a Independiente Rivadavia para cerrar un semestre para el olvido es la deuda que mantiene el club con los jugadores. Según manifiestan desde el plantel, se deben tres y hasta cuatro meses de sueldo. Además algunos que sobrevivieron del equipo de la temporada pasada también tienen pendiente algunos premios.
A los malos resultados deportivos se le suma una protesta de los jugadores, quienes no soportan más las promesas incumplidas de la Comisión Directiva.
Los más juveniles, que tienen los sueldos más bajos, son los que más están sufriendo la situación. Alarman que algunos ya no tienen dinero ni si quiera para comprar comida. Mientras que los mayores no quedan exentos y muchos de ellos han tenido problemas con los alquileres donde viven porque pagan con mucho atraso.
Debido a la racha negativa no había salido a la luz anteriormente esta manifestación, pero a falta de una fecha para terminar el torneo y de apenas cuatro días para entrar en vacaciones, los protagonistas decidieron tomar esta medida.
El entrenamiento de este viernes está previsto para las 18, como para que los dirigentes tengan tiempo de realizar al menos parte de los pagos. Si no hay respuestas, el plantel tampoco se presentará el día sábado. De esta manera, está en riesgo que Independien juegue el lunes en Parque Patricios ante Huracán.
El enojo mayor pasa porque los dirigentes no enfrentan la situación y el único que aparece para dialogar con los jugadores es el presidente Domingo Marzari, quien aclaró en la intimidad del plantel más de una vez que la situación económica del club es complicada.
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