Muchas veces los tiempos de la Justicia no parecen coincidir con los de las personas. Las urgencias y necesidades cotidianas no se ven contempladas por la lenta maquinaria tribunalicia, que toma tiempos que desesperan a los implicados en las decisiones.
Tal es el caso de Miriam Barros, una vecina radicada hace poco tiempo en San Rafael, Mendoza, y que enfrenta la parsimonia judicial buscando soluciones para un tema acuciante. “Tengo un hermano discapacitado de 52 años, con Síndrome de Down -expresa-, con dos pensiones de mis padres. Él estaba a cargo de un hermano que lo maltrató y por eso lo traje a vivir conmigo. Nos hicimos cargo en todo sentido, y tuvimos que presentarnos en Formosa, donde vivía, en lo de la jueza para aclarar la situación de por qué está viviendo conmigo si tiene un curador allá”.
Tuvieron que hacer frente a gastos enormes, por ejemplo más de 5 mil pesos de cada viaje sólo en pasajes de ida. “Cuando resuelvo la situación formal de él en Formosa me dan un documento que dice que soy curadora provisoria, pero solamente me dieron los papeles y las responsabilidades, el sueldo de él quedó retenido en una cuenta judicial en la provincia”. Sólo le autorizaron un monto por única vez.
En San Rafael, “la jueza y la Asesoría de Menores e Incapaces están al tanto, hacen los trámites, se mueven, pero no tienen la declaración de incompetencia de la justicia formoseña”. Entonces, hasta que eso se resuelva, no puede tomar competencia el Juzgado local y terminar con la situación.
“Él al día de hoy no tiene para comer -cuenta angustiada Miriam-. Hemos dejado de pagar la tarjeta y, como no pudimos, nos embargaron el sueldo. Tenemos cuatro hijos menores y a mi hermano discapacitado; hicimos panes y salimos a vender por la calle, tenemos té pero no tenemos azúcar, estamos en un momento de aprietos en el que ya no sabemos qué hacer”. Los tribunales de Formosa se mantienen al margen, dicen que hasta que las tres juezas firmen la incompetencia la sentencia no va a salir, y probablemente salga luego de la feria judicial, con lo cual la situación se postergará hasta el año próximo.
Miriam y su familia están en una situación muy difícil, no obstante ello agradecen al propietario de la casa que alquilan por tolerarles el retraso en los alquileres. Su hermano discapacitado tiene retroactivos de varios años depositados en su cuenta, y además es acreedor de dos pensiones de sus padres. Sin embargo, él y quienes lo cuidan y brindan amor están pasando necesidades extremas. ¿Sabrán las juezas lo que su firma significa para la vida de las personas? Quizás debieran aprenderlo. Fuente: Diario San Rafael.
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