La mitad de los legisladores terminará su mandato, por lo que están paralizados. Hay comisiones que funcionan sin quórum y tampoco se da tratamiento de leyes claves.
En el inicio del período de Sesiones Ordinarias, este año, la Legislatura recibirá a los legisladores electos en los comicios del año pasado. El 1 de mayo asumirán sus cargos, por espacio de cuatro años, la mitad de los 38 senadores y la mitad de los 48 diputados. Muchos de ellos, casi la mitad, han resultado reelectos, pero hay muchos otros que son nuevos.
Este recambio trae aparejado menos trabajo. Los que se van ya han dado el año por terminado y los que todavía tienen dos años por delante tienen que esperar a los nuevos legisladores para reiniciar el trabajo. Esta situación frena el tratamiento de leyes clave y es aprovechada por cada sector según la conveniencia política.
La nueva composición de las cámaras a partir de mayo mantiene, en términos generales, la paridad numérica, pero teniendo en cuenta la incorporación de figuras de peso político en las bancas de la oposición y la forma en que puedan jugar los bloques independientes y el Partido Demócrata, el oficialismo tendrá un arduo trabajo para sacar las leyes que le pida Celso Jaque.
En concreto, durante este período de transición se ha paralizado el tratamiento de temas de peso. Si bien se ha cumplido la rutina de las sesiones, estas han sido casi un trámite. Algunas excepciones fueron en el Senado la media sanción al proyecto que busca regular la jubilación de los jueces y la aprobación de $2 millones para la Coviar. En Diputados, nada.
Las comisiones del Senado han dado la nota. Durante la semana pasada, el martes por la tarde, se reunió como todas las semanas la Comisión Bicameral de Seguridad. De 14 integrantes sólo fueron cinco. El faltazo es grave porque los pocos que van están tomando decisiones sin quórum, es decir en forma irregular. Lo mismo pasó en otras comisiones. En la de Obras el miércoles hubo sólo dos senadores presentes de siete que la componen. La reunión semanal de la comisión de Hacienda no se hizo porque no había integrantes, en la de Legislación y Asuntos Constitucionales de once integrantes en la reunión de la semana pasada había dos, en la comisión de Educación se juntaron tres y la de Derechos y Garantías "no se reunió porque no había gente", confesó un observador de los pasillos legislativos. "Mirar el libro de comisiones es hacerse un festín", reconocen desde adentro porque al parecer ni siquiera se preocupan por firmar la asistencia. Este es el único mecanismo de control que tiene la Cámara Alta y que puede ser fácilmente vulnerado, porque es común que firmen el libro en cualquier otro momento.
En Diputados pasa más o menos lo mismo con la diferencia de que el sistema de control implementado por la presidencia restringe la posibilidad de dar faltazos. De todas maneras, fuera de la comisiones que están involucradas con el proyecto de la Empresa Provincial de Energía, el proyecto de transferencia de deudores del Banco Nación a la Provincia y la Bicameral de Educación, recientemente conformada, el resto está a media máquina.
La disputa por el poder
En la "desaceleración" que se impone de acá hasta mayo en la Legislatura, lo único que se mantiene es el clima de agitación política. Esta época previa al recambio dispara todas especulaciones para ganar espacio dentro del entramado legislativo. Si bien la lucha no es tan descarnada como la que se produjo en el Congreso de la Nación entre el oficialismo y la oposición para retener el manejo de las comisiones más poderosas como Legislación y Asuntos Constitucionales, y Hacienda y Presupuesto por donde pasan la totalidad de los proyectos en juego, acá también hay tensiones.
El actual jefe del bloque en el Senado, el sanrafaelino Luis Ruzo, deja ese mandato y los cálculos para ver quién lo remplazará están en carrera. Los dos hombres con mayor peso político que aspiran a sucederlo son Miguel Serralta y el sanrafaelino Vicente Chicho Russo. Ambos son activos integrantes del bloque, con disciplinada actividad partidaria pero que también se han atrevido a criticar desde la banca al Gobierno Nacional. El primero ha tratado de mantener al bloque unido pese a las cada vez más inocultables diferencias internas y el segundo estuvo relacionado el año pasado con una potencial fractura del bloque, seguido por otros díscolos como el alvearense Néstor Otero y la escribana Elizabeth Fernández de Merino.
Consultado por esto Racconto expresó: "Aún no se ha decidido nada, pero el jefe del bloque será elegido luego de pasar por el consenso del bloque".
El oficialismo de la Cámara Alta deberá enfrentarse con dos pesos pesados en las bancas de la oposición, el presidente del CONFE, Juan Carlos Jaliff, que seguramente presidirá el bloque del cobismo y el presidente de la UCR, César Biffi, que haría lo mismo en el bloque radical.
En Diputados la oposición tendrá en el bloque del CONFE a la filosa Patricia Gutiérrez entre las figuras más destacadas.
Asado y charla para unificar
A par tir de ma yo, los bloques del oficialismo y la oposición seguirán te nien do pa ri dad numérica, pe ro será cla ve el fun cio na mien to de las alian zas y el jue go de los alia dos circunstanciales pa ra que el ofi cia lismo pue da sa car las le yes que le pida la Ca sa de Go bier no. Los legisladores de Cel so Ja que no tendrán quó rum pro pio, por lo tan to será fun da men tal el acer ca miento con los jus ti cia lis tas del eje pe ro nis ta, con los blo ques in de pen dien tes y con el Par ti do De mó cra ta. En tendien do es te es ce na rio, el pri me ro que se ha lar ga do a acei tar con tactos con los fu tu ros le gis la do res es el presidente de la Cá ma ra de Di pu tados, Jorge Tanús.Desde la semana, pasada viene invitando a su despacho a cada uno por separado.Sus invitaciones incluirán a todos los bloques y terminarán con un asado para estrechar lazos y sumar compromisos a la causa.
Por el lado de los senadores, el vicegobernador, Racconto, dijo que en la semana entrante comenzará a charlar con los senadores electos.
Pese a todas las estrategias de acercamiento, será clave el grado de unificación con el que actúe el Frente Cívico, que incluye a sectores con fuertes roces internos.
Comentá la nota