Todo se inició con un llamado al cuartel local de Bomberos, comunicando que una vivienda se estaba prendiendo fuego en Saenz Peña y Pividal, alrededor de las doce y media, en la medianoche del sábado. Hasta aquí, un hecho de características normales de los cuantiosos que registra el cuartel casi todos los fines de semana.
Cuando llegan a la esquina, ven que una vivienda había sido alcanzada en su totalidad por las llamas y el siniestro estaba “totalmente declarado”.
Minutos pasadas de las doce y media, el móvil N° 33, con tres hombres, llega al lugar en donde se encontraban entre diez y quince jóvenes visiblemente “alterados”, comunicaron desde el cuartel local.
Y aquí es donde comienza lo insólito y a la vez preocupante del suceso. Este grupo comienza a increpar a los bomberos, amenazándolos de muerte para que no extingan las llamas de la vivienda, la cual a esa altura se encontraba ardiendo y totalmente destrozada.
Más allá de este contexto, los bomberos continuaron haciendo su labor, de-senrollaron las mangueras y comenzaron a extinguir el fuego. A la par, pidieron una segunda unidad de refuerzo y dieron aviso a la policía; que no alcanzó a llegar a tiempo al lugar por otros dos hechos policiales sucesivos (ver recuadro). Los únicos que llegaron al lugar fueron efectivos de la DPU, quienes no pueden intervenir, ni siquiera bajarse del móvil.
Por entonces las agresiones verbales se sucedían a medida que los bomberos extinguían las llamas. Esta situación no concluyó al llegar la segunda unidad, la N° 16, sino que se incrementó. Es más, algunos de estos individuos se subieron al camión y se robaron adaptadores de bronce y cobre, un cono utilizado para demarcar las zonas peligrosas, dos lanzas y diferentes elementos utilizados para apagar el fuego.
“Muchos de ellos blandían armas y nos mostraban los revólveres amenazándonos mientras nosotros teníamos que luchar contra las llamas”, comentó uno de los bomberos que participó del siniestro. “Unos vecinos querían que apagásemos el fuego pero este grupo de diez o quince muchachos no, entonces nos amenazaban y nos gritaban de todo. Había mucha hostilidad. Finalmente extinguimos las llamas pero trabajábamos siempre cuidadosamente y bajo un contexto que no era el mejor, para nada”, confesó otro testigo.
Sin embargo todo no termina allí. Las dos unidades cuando se retiraron del lugar, con varios bomberos nerviosos y con muchos elementos sustraídos de la propia autobomba, debieron huir, literalmente del lugar a los tiros. Los bomberos escucharon una salva de escopeta y cuatro tiros de una pistola.
Es más, el móvil 33 se comunica con el otro camión que circulaba adelante que acelere porque estaban “bajo fuego”.
Los presuntos motivos del hecho
La Fiscalía, por estas horas, está investigando este caso para tratar de dar con los autores de las agresiones a los bomberos. Según informó la policía, el posterior incendio de la vivienda tiene su origen en una pelea entre vecinos.
Al parecer, se estaba desarrollando un cumpleaños en la noche del sábado y dos vecinos habrían querido participar del mismo sin invitación. Por esta razón, el sobrino de la homenajeada intenta persuadir a los jóvenes que querían ingresar sin permiso al cumpleaños que se vayan sin molestar. Pero la violencia fue creciendo y se trenzaron en una pelea callejera. En ese contexto, uno de los “intrusos” del cumpleaños rompe una botella y con el pico de vidrio habría cortado en su costado derecho al sobrino de la que cumplía años.
Luego de ser trasladado al hospital, los familiares que se encontraban en el cumpleaños habrían tomado represalias contra los agresores y decidido prenderle fuego la vivienda, ubicada enfrente de la vivienda del cumpleaños. Luego se desarrollaron los hechos antes mencionados.
Tal como se mencionó en la nota aparte, la policía se acercó al lugar luego de la retirada de los bomberos y está trabajando con la UFI en determinar quiénes agredieron a la dotación de bomberos que sólo se acercó a cumplir con su trabajo y de manera altruista.
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