“En la época de los asesinatos se fue del país y cuando volvió, pidió hablar con los detenidos en la Alcaidía”, dijo.
El hombre fue el penúltimo en ingresar a la Sala de Grandes de Juicios y sorprendió a todos al solicitar “que indaguen a Vidal porque él se fue a Bolivia cuando fue el hecho. Después volvió al enterarse que detuvieron a mi sobrino y a los otros dos chicos y quiso hablar con ellos en la Alcaidía”, dijo el tío de Gustavo, uno de los presuntos coautores de abusar y matar a Cassandre Bouvier y Houria Moumni, junto a Daniel Vilte y Santos Clemente Vera.
“En ese barrio privado se escuchaba música fuerte, muchos gritos y nadie podía pasar porque ahí vive gente de poder”, afirmó.
En ese instante levantó su tono el fiscal Félix Elías y pidió que le diga “¿qué gente de poder?”, y Lasi repitió “Vidal”.
“Gustavo no tiene nada que ver en esto, es un buen chico. Para mi le hicieron meter "la pata' y encerrarlo. Creo que fue una cosa preparada, por eso pido que interroguen a Vidal”, afirmó.
“Para mí hicieron que viole a las víctimas ya muertas para que quede su ADN, por eso yo me mantengo firme y no le tengo miedo a nadie”, dijo a El Tribuno. “Antes que mueran esas chicas, había fiestas privadas todos los fines de semana y ahora ya no hay más”, contó.
Además de los relatos del hombre, su madre Juana Sarapura comentó que “Vera y Vilte son enemigos nuestros y deben haberlo amenazado a mi "nietito'”.
Sin embargo, Juana, al igual que Juan José, comentaron que entre los tres no había buena relación y que el familiar de ellos jamás fue a cazar por la zona.
Por último, Lasi aseguró que en esa zona “hay animales como pumas, zorros, caranchos y cuervos. Un animal muerto no dura más de dos días y los cuerpos no pueden haber estado 15 días en ese lugar”.
“Escuchamos tres tiros”
Un ingeniero identificado como Pierre Sarkis Reiszer y el odontólogo Federico Mainoli, que realizaron una excursión el 16 de julio de 2011 a pocos kilómetros de la quebrada, contaron ayer que ese día cerca del Abra del Cuervo, vieron una carpa azul tipo iglú, aunque no vieron movimientos extraños.
Sin embargo, contaron que cerca del mediodía, aproximadamente a las 12.10, escucharon tres tiros de un arma corta, tipo calibre 22.
“Es más, si hacían un cuarto tiro yo iba a gritar, para que no disparen para el lugar donde estábamos nosotros”, aseguró Reiszer.
“Cuando me enteré el doble crimen y que aproximadamente se había cometido en la fecha en que hicimos la excursión, le dije a mi compañero que teníamos que declarar y así lo hicimos el 3 de agosto”, aseguró Mainoli.
Un día después de la denuncia, según los relatos de ambos, que declararon por separado, fueron con miembros de la Brigada de Investigaciones hasta la zona donde vieron la carpa y que pese a que ya no estaba, vieron ropa colgada de un árbol.
“Luego, un policía me dijo que encontró un papel que decía ‘Savon’ y me preguntó si yo sabía qué significaba. Le dije que es jabón en francés”, recordó Reiszer, un suizo radicado en Salta.
Antes de ellos, Micaela Pereyra, integrante de un club de montaña que también estuvo en esa zona, dijo que ese 16 de julio escuchó dos disparos y que luego vio a dos hombres “que no eran los que están acá”, en referencia a los tres acusados.
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