El Sol hizo un recorrido por varias plantas potabilizadoras para observar y contar cómo es el tratamiento del agua. Preocupación por el derroche que hacen los mendocinos.
que salir, los que piensan un poco más allá relacionan el flujo del agua con el
deshielo y la lluvia producidos durante el año. En realidad, ninguno de los
dos tiene razón y en parte, ambos la tienen.
No obstante, el proceso que se utiliza para lograr que gran parte de Mendoza
tenga agua apta para el consumo no es nada fácil, conlleva varias etapas y
más de un problema. Además tampoco es sencillo para los responsables de
manejar el recurso hídrico y transformar el agua de los deshielos en un
líquido incoloro que se pueda consumir.
Para intentar aclarar en parte estas dudas, El Sol realizó un recorrido con un
grupo de mendocinos que trabaja en Obras Sanitarias por tres plantas de
potabilización.
En el mismo no sólo se habló de los procesos a los que es sometida el agua,
sino también de otros aspectos que no todos conocen, y también hubo
referencias a las obras hechas y sin hacer, a la imagen negativa de la empresa
prestadora del servicio y, por supuesto, al uso que le dan los mendocinos al
recurso natural más importante que posee la provincia.
travesía. El trayecto comenzaría por la planta potabilizadora de Benegas,
luego pasaría por Luján 1 y la travesía terminaría en Potrerillos. El viaje se
hizo el mismo día que Mendoza sufrió un temblor con epicentro en esta
localidad por lo que constantemente se recibían noticias, algunas veraces y
otras exageradas sobre lo que estaba ocurriendo en ese lugar.
A medida que el trayecto avanzaba, más personas se unían a él. Así fue como
a Potrerillos, además de El Sol y los primeros guías, que fueron el jefe de
Producción, Pablo Rodríguez, y Alejandro Coll, jefe de Comunicación y
Marketing; llegaron Sergio Picotto, gerente de Explotación; Aldo Sarmiento,
jefe de Redes de Agua y Cloaca; Carlos Lucero, jefe de Redes de Agua;
Ricardo Maure, jefe de Establecimientos potabilizadores Luján I, II y
Potrerillos; Hugo Sola, jefe de Establecimientos; Miguel Dinocencio, capataz
de la planta de Potrerillos, y Walter Álvarez, jefe Operativo Interior.
plantas. En Mendoza, bajo el manejo de OSM hay 10 plantas potabilizadoras.
Estas son: Potrerillos, Luján I, Luján II, Alto Godoy, Benegas, General Alvear,
Malargüe, 25 de Mayo, Los Filtros –en San Rafael– y La Remonta –en
Tunuyán–.
A estas hay que sumarles otras diez plantas depuradoras, la mayoría de ellas
ubicadas fuera del Gran Mendoza.
Por todas estas plantas pasan miles de litros de agua diariamente, que es lo
que finalmente va a parar a las casa del Gran Mendoza y del resto de los
departamentos.
Al mismo tiempo, entre los tres establecimientos que formaron parte del
recorrido hay algunas desemejanzas, principalmente en el tratamiento del
recurso hídrico, es decir, en la forma de llegar al producto final, que es al
agua apta para el consumo.
Según explicaron Rodríguez y Sola, hay tres formas de filtrar el agua y es allí
donde se diferencian las tres plantas.
Según explicaron, los sistemas difieren en la calidad del agua que producen.
En ese sentido, el mejor sistema es el lento, que funciona con una superficie
mayor a la del resto y según explicaron, la calidad que posee el agua que
pasa por este sistema de filtro es inigualable. El problema de este tipo de
sistema es que la filtración es más lenta y el mantenimiento es más costoso.
Lo contrario ocurre con los otros dos sistemas, que son el rápido y el sistema
a presión.
Según los mismos profesionales, otra diferencia que surge entre ambos
sistemas es el modo de limpieza, ya que en el lento conviven una capa de
piedras y de arena que filtran el agua pero para limpiar se necesita que un
grupo de hombres ingrese a las piletas, saque la arena, limpie y vuelva a
colocar las capas de manera correcta, en tanto que el sistema rápido se limpia
con agua que va en contracorriente a como pasa el líquido por el filtro
normalmente.
En este sentido, la planta de Benegas es la única en la que conviven los tres
sistemas en permanente funcionamiento, aunque aclaran que operan de
manera independiente por lo que si se necesitara se podría parar uno y
continuar con los otros dos.
químicos. Uno de los puntos que aclaró el personal de OSM es que el agua
antes de llegar a los filtros pasa por otras etapas, como es la floculación y la
decantación.
El primero de ellos consiste en la mezcla de los químicos que se le introducen
al agua para eliminar las impurezas.
Según aclaró Maure, al agua se le coloca sulfato de aluminio y cal hidratada,
en caso de que la turbiedad sea mucha, también se le agrega polielectrolitos.
Justamente, el problema de la turbiedad es uno de los que más se sufre en la
planta Potrerillos, debido a que los filtros funcionan de manera perfecta pero
desde que está la Presa de Potrerillos cada vez que esta abre las compuertas,
la turbiedad del agua cruda llega de manera más constante, por lo que el
proceso se complica un poco más.
En este, la medida de los químicos a utilizarse no siempre es la misma. Eso
se determina en el laboratorio de las plantas, por los técnicos y se trabaja
mediante concentración de químicos o por el agregado determinado en los
ensayos previos.
Después viene la decantación, de allí el líquido pasa a los filtros y finalmente
llega a las reservas, que, según explicó Maure, tienen varias funciones.
Por un lado sirven en caso de crecientes o cortes de agua de la central
hidroeléctrica pero también sirven para mezclar el cloro, ya que allí el agua
permanece por un espacio de alrededor de dos horas.
peligro, gas tóxico. Maure es uno de los que da a conocer un punto
desconocido y es el peligro de trabajar en la potabilización del agua.
Para hacer esto, se manejan tanques con cloro líquido, que se transforma en
gaseoso. Esto, según explicaron, es muy peligroso ya que si hay una fuga, el
sólo hecho de aspirar este gas puede matar a una persona.
No obstante, Maure aseguró que esto hasta ahora nunca ha pasado pero que
constantemente se realizan simulacros y que se está preparando uno junto a
los bomberos voluntarios de Luján de Cuyo.
irrigación. Tanto Sola como Rodríguez admiten que uno de los grandes
problemas que hay en Mendoza con el agua es el derroche que hace el
mendocino de este recurso.
Los números hablan por sí mismos, en Benegas, por segundo, pasan 500
litros de agua. Ese número equivale a lo que consume cada mendocino por
día.
Potrerillos produce mucho más, el volumen de agua que maneja llega a los
1.300 litros por segundo, mientras que Luján I la supera, llegando a los
2.800.
Estas dos plantas abastecen a la planta de Benegas, Alto Godoy y también al
Gran Mendoza. Al mismo tiempo, Potrerillos se mantiene gracias al agua
proveniente del río Blanco y del arroyo El Salto. No obstante, a pesar del flujo
que manejan las plantas, el miedo a quedarse sin agua siempre está.
sin planificación. Otro de los inconvenientes que OSM tiene en la planta de
Potrerillos es el abastecimiento del agua.
Por lo bajo, afirman que el problema es la falta de planificación que ha habido
en la zona de Potrerillos, El Salto y Uspallata, a la hora de urbanizar.
Ellos mismos se encargan de explicar que el agua que toman todas las
personas que viven en esas zonas no es potable y que, si bien el
Departamento General de Irrigación distribuye el líquido a través de las
cañerías, esta agua sólo sirve para el riego.
No obstante, este consumo muchas veces dificulta el abastecimiento de la
planta, principalmente en momentos en que no es mucho el líquido que baja
a través de los ríos que la abastecen y de allí el Gran Mendoza.
industria del pelopincho. Un problema más que tienen con el agua, especificó
Rodríguez, es el llenado de piletas que hace la gente.
Para el jefe de Producción de OSM, es una contrariedad, porque la gente,
generalmente, llena las piletas de noche y una vez que las utiliza en el día
arroja el agua sin siquiera usarla para riego.
Esto les crea varios problemas a las reservas, aseguró, ya que en otras
temporadas, las reservas se encuentran llenas a más tardar a las 23, mientras
que en verano son las 4 de la madrugada y las reservas siguen bajando.
Asimismo, aseguró que hasta hace unos años, el consumo de agua por
persona era de poco más de 300 litros por día, mientras que en la actualidad
llega a casi 600l por persona, duplicándose la cifra anterior en muy poco
tiempo.
Este consumo exagerado de agua, provoca que, en caso de cortes, las
reservas de Benegas o Potrerillos, que son de 10.000 litros en cada una de las
plantas alcance para unas ocho horas como máximo, salvo que se vaya
cortando el servicio, por lo que se hace necesario que el consumo se reduzca
y no se gaste agua potable innecesariamente.


Comentá la nota