Mientras busca partido que lo salve del ostracismo político, un escándalo inmobiliario vincula a Andrés Zottos con Matías Desimone, el fiduciario de las Torres de Tartagal, quien sigue sin terminar departamentos que debía entregar en el 2013.
Andrés Zottos siempre se empecina en ser presa de las trampas que él mismo tiende y que son, según dicen, de las letales. En términos políticos lo confirmó en junio pasado cuando presidiendo el PRS perdió la conducción por no armar una lista que le permitiera disputar las elecciones internas de esa fuerza a la que, sin embargo, el propio Zottos licuó desde el año 2007 en el heterogéneo oficialismo provincial que ya privó a ese partido de hasta un lugar en el gabinete.
Ahora esa incorregible inclinación se trasladó al ámbito de los negocios en donde con monástico silencio el ex vicegobernador trata de despegarse del empresario inmobiliario y financiero, Matías Desimone, quien siendo titular del Fideicomiso “Torres de Tartagal” sigue sin entregar departamentos que debía haber finalizado en marzo de 2013.
Indignado, uno de los compradores denunció el caso en la prensa y obligó al empresario a dos movimientos tácticos: firmar un acta donde se comprometía a entregar las unidades habitacionales en julio de 2016 y hacer grandes esfuerzos para asegurarse de que Zottos es un simple fiduciante del edificio de 8 pisos que se levanta en la calle Warnes casi esquina Packham cuyo primer piso se destinará a oficinas mientras los restantes cobijan varias decenas de departamentos.
Comentá la nota