Algunos bancos bajaron las entregas hasta $900 y direccionaron a clientes a otras sucursales. Hoy, con el feriado, el faltante podría acentuarse
Las largas filas frente a cajeros y bancos locales siguieron ayer, así como la falta de explicaciones del porqué de las limitaciones. Tanto desde las entidades bancarias, como desde sus asociaciones no se explicó a los clientes si los problemas seguirán por más días. Por las redes sociales y en las colas de espera, la idea de un “nuevo corralito” comenzó a ser más referida por los afectados. También las comparaciones con la actualidad de los griegos y de sus problemas para retirar dinero de los bancos.
Además de las limitaciones en las extracciones , algunas entidades locales también condicionaron la entrega de billetes por sucursal. Así le explicaron a una jubilada, después de esperar varios minutos por su turno, que su sueldo debía percibirlo en otra sucursal donde estaba asignada y el pago proyectado. Algo que nunca le ocurrió.
En la sucursal del Río Santander, personal de atención a clientes informó a quienes hacían fila que podían retirar hasta 3.000 pesos por día de los cajeros. En otros bancos extranjeros apuntaban igual cifra para sus clientes y refirieron que las limitaciones serían transitorias por el efecto “aguinaldo” de este mes. En Oberá, algunos consumidores certificaron que los cajeros del banco Macro sólo les permitieron retirar 900 pesos. Ya el martes algunos jubilados se encontraron con la novedad de que les otorgaban solamente mil pesos por las ventanillas y los cajeros sólo les explicaron que “no tenían efectivo”.
Este medio intentó nuevamente hablar con algunos bancos locales para que expliquen a sus clientes las razones de la escasez de efectivo y cuánto podrían durar los incovenientes. Ante la consulta en algunos casos no hubo respuesta y en otros se respondió que el gerente no se encontraba. Hasta el momento sólo el Banco Central de la República Argentina (BCRA) respondió oficialmente el martes, informando que “todos los pedidos de los bancos que trabajan en la provincia (de Misiones) fueron respondidos en tiempo y forma”.
Se explicó que el dinero efectivo llega a los bancos a través de dos vías: a través de los tesoros regionales (del BCRA) y por los pedidos directos a Buenos Aires de bancos con alcance nacional.
En base a la respuesta del BCRA se remarcó que una vez atendidos los pedidos, cada banco es responsable del abastecimiento de su red de cajeros. Hasta ayer ningún banco asumió oficialmente los problemas generados a sus usuarios, ni tampoco desmintió la respuesta del BCRA. Mientras tanto, en las sucursales bancarias del centro de la ciudad, había filas de personas que superaban una cuadra de extensión. Varias personas reportaron esperar más de una hora para conseguir dinero efectivo.
Una condición de espera que en algún momento fue condenada por el Ministerio de Derechos Humanos local. Pero que al parecer quedó en el olvido.
Una semana sin cajeros
Según testimonios de los usuarios que se acercaron a los cajeros de Candelaria (son dos en total), desde el jueves 2 de julio no funcionan, si no es por falta de dinero, en la pantalla figura "fuera de servicio". Miriam, quien recorrió las dos terminales, relató a El Territorio: "Fui a los cajeros y ninguno funciona, entonces decidí ir al de Garupá, que tampoco funcionaba y no me quedó más opción que ir a Posadas; allá luego de recorrer varios, encontré uno en el centro en el que pude sacar algo de dinero pero no todo".
Ignacio, un jubilado, dijo que no pudo cobrar su beneficio porque no había dinero en el cajero y decía estar fuera de servicio. "Estoy preocupado porque escuché versiones que indican que es generalizada la situación y que no mejorará por largo tiempo, no sé si falta dinero como dicen o cuál es la situación real, pero pedimos que lo solucionen, porque tenemos que pagar nuestras cuentas, comprar nuestros medicamentos, y así estamos, yendo y viniendo desde hace una semana".
Bancos sin efectivo y sin memoria
La crisis bancaria, corralito incluido del 2001, es mucha veces utilizada como ejemplo de como no actuar comunicacionalmente frente a una crisis. En aquella situación la falta de respuestas potenció rumores y también la impaciencia de los clientes, usuarios y ciudadanos.
Después llegó la protesta y la furia contra los bancos como última respuesta ante la desatención. El malestar contra todo el sector bancario se extendió y aún perdura en la memoria de muchos argentinos que perdieron ahorros en aquella crisis.
Hasta ayer la falta de efectivo en los cajeros se explicaba sólo con rumores que diversas entidades alimentaban. “Es un problema logístico de algunos bancos”, tiraron desde una entidad en la que no ocultaban su malestar porque sus cajeros eran afectados “indirectamente” por bancos más grandes.
“Es un problema del Tesoro pero no te van a decir nada. Quieren limitar el uso de efectivo y no quieren hacerlo evidente” señalaron desde otro banco. Hoy además de no ofrecer dinero, los bancos no están ofreciendo (como aquella vez) la información que los usuarios necesitan para bajar sus temores y evitar mayores retiros, como inconvenientes.
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