El vecinalista del barrio Laprida, Roberto Romero, reclamó ayer por la falta de cordones cuneta sobre las calles Honduras, República Dominicana, La Habana y Valparaíso. “Los inconvenientes del domingo dejaron al descubierto esa necesidad sobre las calles más viejas del barrio”, dijo.
La rotura en el sistema de la red pública de agua Cerro Arenales-Manatiales Behr provocó serios problemas el domingo, cuando desde las 10:45 el agua inundó más de 25 cuadras del barrio Laprida. Recién dejó de correr alrededor de las 15.
Los vecinos transmitieron su preocupación a Diario Patagónico en medio de la emergencia. Se quejaban por la falta de respuesta de parte de las autoridades, acentuando que Defensa Civil llegó al lugar casi dos horas después de que comenzara la catástrofe.
El día después, los vecinos esperan todavía respuestas que confían en que lleguen antes del invierno, que es cuando las lluvias fuertes hacen que el agua baje por las laderas del cerro Arenales.
El vecinalista Roberto Romero comentó ayer que “el agua hizo pedazos la calle Honduras, dejó una grieta de unos 80 centímetros de ancho por un metro de alto. La Cooperativa se hizo presente a las 14:30, el agua dejó de correr a 15. El trabajo que se realizó durante la tarde del domingo fue secar y arreglar las calles, ayudar a las familias Siares y Berardi que sufrieron daños en muebles y electrodomésticos. Hay que recomponer hasta paredes en algunos casos”.
Ayer al menos unos cuatro trabajadores procuraban quitar y limpiar el barro del patio de la familia Siares, como así también en las calles que fueron afectadas por el alud de agua potable.
Santos Siares comentó el panorama el día después. “Llegaron los chicos de la empresa de mantenimiento y están trabajando, sacando el lodo, el barro. Vino Bienestar Social y la Cooperativa, y tomaron nota de los muebles afectados, lavarropas, heladeras y planchas. Pedimos a la Municipalidad que hagan lo que tengan que hacer para que esto no vuelva a ocurrir. Porque ya es la tercera vez que nos pasa” dijo el vecino más afectado.
FALTAN MUROS Y CORDONES CUNETAS
Para el vecinalista Romero, “lo que falta son obras que nosotros estamos pidiendo hace tiempo, un cordón cuneta en la calle Honduras y todas las calles altas, La Habana, República Dominicana y Valparaíso. Ya se pidieron estas obras después del alud de febrero pasado. Desde el municipio nos dijeron que entraban en el Presupuesto Participativo 2011”.
Mientras, también desde la vecinal de Laprida sostienen que “hacen falta obras de contención en el cerro, muros de contención, embudos, gaviones de tela metálica y piedra, para frenar el agua y permitirle que baje por los cauces naturales del cerro hasta llegar a las calles acondicionadas”.
En la semana, dijo Romero, se hará presente un técnico de la Municipalidad para analizar la situación de esas calles altas. “Es una necesidad urgente la de contar con estas obras porque de no ser así los vecinos van a seguir sufriendo complicaciones; hay que limpiar todos los senderos naturales para que el agua no baje por esas calles. Ya se han pedido tres muros de contención, uno en la calle Honduras, otro en la calle Guatemala y uno en República Dominicana. No necesitamos un muro tan grande, de tan solo dos metros de altura”, concluyó el vecinalista.
“Desde 1995 que acá no pavimentan una cuadra”
La calle Honduras, como las otras que bajan del cerro Arenales, son las más antiguas del barrio Laprida. “Estas calles están abandonadas desde el año 30, cuando se hicieron. A los vecinos les molestó mucho que Laprida no haya sido beneficiada con la nueva obra de pavimentación de cuadras. A Laprida desde 1995 que no le pavimentan ninguna cuadra. En el 2007 comenzaron las obras por las famosas 17 cuadras dentro del barrio, pero a principio del 2008 se suspendieron y no se retomaron”, señaló ayer el vecinalista Roberto Romero. Luego apeló a los vecinos para que “nos unamos entre todos para hacer oír las voces y conseguir las obras que se necesitan”.
Romero comentó que estas obras ya se han solicitado por nota a la Municipalidad, con croquis incluido, al igual que al Concejo Deliberante y al gobierno provincial.
Mientras se esperan este tipo de obras, en el barrio ya se instaló el obrador del pluvial que recorrerá prácticamente el corazón de Laprida por al menos 40 cuadras, con el objetivo de desagotar el agua que llegue al barrio.
“La idea es que el agua que circule por las calles altas llegue al centro del barrio y que el pluvial se las lleve” dijo Romero. La obra ejecutada por el gobierno provincial, será de hormigón de unos ocho metros por un metro sesenta y costará unos 8 millones de pesos.
La SCPL no tiene responsabilidad sobre el ducto dañado
Como se informó oportunamente, tanto la anegación del barrio Laprida como la falta de presión y/o suministro de agua en otros sectores de la ciudad, se produjeron como consecuencia de la rotura de conductos de 450 mm del acueducto Arenal–Ciudadela, a la altura de la calle Honduras del barrio más afectado. Sin embargo, vale destacar que el mismo no pertenece a la esfera de responsabilidad de la SCPL.
Es que si bien esta es la concesionaria del servicio público de agua, y colabora activamente con las tareas de reparación, el jefe de departamento del servicio de Saneamiento, Adolfo Carrizo, informó ayer que el ducto en cuestión aún no es dependencia de la entidad.
Sucede que se trata de una nueva obra en estado de prueba -concretamente desde el 13 de enero último–, contexto en el que actualmente se trabaja en la puesta a punto de las reguladoras.
Por esa razón, es la constructora Rigel, en UTE con Indus Equivial, la que mantiene aún el control del sistema y tiene a cargo, por ende, las tareas de reparación, traspasando la obra a la SCPL recién una vez concluida la instancia de pruebas mencionada.
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