El Ejecutivo carece de estadísticas locales sobre el flagelo de género. Por eso buscará cuantificar los casos. Una ONG feminista hará otro para controlar si la ley vigente se aplica.
Así, tanto desde el Gobierno como desde una organización feminista independiente se está confeccionando el lanzamiento de dos observatorios que logren medir la problemática de género.
La noticia será remarcada desde hoy (Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer) y durante toda esa semana para generar consenso entre diferentes organizaciones sociales y la sociedad en general, que serán clave en el desarrollo de ambas iniciativas de medición.
Pupi Palero, titular de la Dirección de Género, anunció ayer a El Sol que, antes de fin de año, esa repartición intentará reflotar un caído convenio que mantenía, hace unos años, con el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Cuyo. La idea es que se logre obtener un instrumento de medición para dimensionar el problema de violencia contra la mujer en Mendoza, ya que los datos locales aún brillan por su ausencia, cuando la Ley nacional de Género los exige desde el 2010.
“No hay estadísticas oficiales; sólo existe un registro único de casos de violencia pero quedó a merced de la buena voluntad de los municipios. Hay desarticulación”, reconoció Palero, quien aseguró que “sin datos no se puede hacer diagnóstico certero y, por tanto, tampoco se pueden implementar políticas públicas”.
Si bien el Poder Judicial tiene información que llega desde las denuncias en diferentes unidades fiscales, no llega en forma ordenada a las oficinas de derechos de las mujeres, según coincide el Gobierno y las ONG. Incluso, las categorías se cruzan, es decir, una agresión a una mujer puede ser por varias razones y no se especifican las causas (puede ser robo, asalto, violencia de género, etcétera).
Desde la agrupación feminista Mujeres de la Matria Latinoamericana (Mumala), su titular, Silvina Anfuso, anunció ayer la creación de un nuevo observatorio independiente y, en este caso, pondrá el foco en controlar si en la provincia se aplica la Ley nacional de Género y, si es así, de qué forma. Quienes quieran participar realizando encuestas para una muestra generalizada, podrán hacerlo si ingresan a la página de Facebook (Mumala Mendoza) y enseguida recibirán los instructivos para realizar encuestas. “No existe partida presupuestaria para instrumentar la ley. Buscamos trabajar en algo que no está: estadísticas, porque el área de la Mujer de la provincia sufre de vaciamiento. No hay datos y la Justicia los tiene pero muy desordenados. Por eso, es necesaria una oficina fiscal de la mujer”, explicó Anfuso, quien estima que en marzo del año próximo se pondrá en marcha el observatorio, mientras espera que el Estado provincial y la Justicia pongan en práctica la propuesta fiscal que viene proponiendo esa ONG desde el mes pasado.
Las deudas pendientes del gobierno
Si existe una falencia a la hora de prevenir casos de violencia de género, es la falta de articulación social entre Provincia, municipios y ONG dedicadas a esta temática, como así también la carencia de presupuesto para campañas de prevención e intervenciones de emergencia.
Palero, quien asumió en julio, señaló que la piedra fundamental de su gestión será recurrir a los referentes sociales y comunitarios, “que suelen tener mayor legitimidad en la zona para detectar los casos de violencia”.
En este sentido, ya funcionan en Mendoza dos mesas intersectoriales. Por un lado, la llamada Mesa Provincial, donde se coordinan las tareas sociales con los municipios, y, por el otro, la Red de Organizaciones Feministas, en la que participan varias agrupaciones de mujeres que, según Palero, “aportan su visión, que es muy importante porque hay militancia y compromiso en el territorio y se fomenta el trabajo conjunto con nuevas miradas”.
Unificar e implementar buenos protocolos a nivel provincial y municipal para saber cómo actuar en casos de violencia de género también es otra de las materias pendientes del Gobierno para abordar la violencia contra las mujeres. Aún no hay especificidades al respecto y queda concretar una larga discusión institucional al respecto. “El área de la Mujer estaba medio dormida y con pocos recursos. Hace falta articular con acciones. Por eso vamos a la convocatoria social y la firma de nuevos convenios”, contó Palero, quien por ahora sigue a ciegas a la hora de dimensionar la problemática.
De hecho, todavía queda como deuda el archianunciado refugio provincial para la mujer maltratada. Falta aún que la provincia se adapte en el área administrativa, para instrumentar tal refugio en Mendoza, ya que así lo exige la Nación, a cargo de destinar los fondos. Según la funcionaria, el refugio podría arrancar en el transcurso del 2014 o, incluso, antes, para salvaguardar el derecho vulnerado de muchas mendocinas.
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