El Centro de Veteranos de La Matanza lanzó el viernes el programa Malvinas en las Escuelas en las instalaciones de la Universidad de La Matanza.
Robles declaró en diálogo con NCO que están lanzado el “programa del año 2011” y explicó que realizaron “un taller con los docentes para vean el material con el que estamos trabajando y nos enseñarán de qué manera llegar a los chicos “.
El ex combatiente agregó que “estamos seguros que el proyecto va a seguir funcionando, no nos alcanza el tiempo para recorrer todas las escuelas de La Matanza, ya tenemos cubierto hasta mayo y estamos dando charlas todos los días”.
Por otra parte, los ex combatientes recibieron un subsidio de 10 mil pesos por parte del Ministerio de Educación, para la renovación de equipos para el programa.
Por su lado, Hilda Agostino expresó que “tenemos un compromiso hacia la causa Malvinas “hay que rendir homenaje a los héroes de Malvinas por que se han convertido en patrimonio vivo de nuestra historia”
Hay que señalar que los combatientes recordaron que “son 35 los matanceros que no volvieron de la guerra”.
El Programa Malvinas en las Escuelas viene recorriendo las escuelas del distrito y bajo el lema “sólo un pueblo que tiene memoria no pierde su historia”, busca promover la conciencia histórica en los más chicos. El programa es organizado por el Centro de Veteranos de Guerra de La Matanza, el Municipio, el Consejo Escolar y la Jefatura de Inspección Región 3.
El testimonio de la mamá de un soldado matancero
Dorita es la madre de Sixto Gabriel Fajardo quien vivía en la localidad de Laferrere en el momento de ir a la guerra de Malvinas.
Dorita relató en dialogo con NCO que “perdió a su hijo en el crucero general Belgrano “y resaltó que “es el único héroe de Laferrere”.
Señaló además “Estoy muy orgullosa del trabajo que hacen en La Matanza, de la ayuda que dan a la gente” y recalcó que considera a todos los combatientes como “mis hijos “.
Recuerda que Sixto “salió sorteado y le toco marina “y agregó “le faltaban 15 días para que le den la baja” cuando lo mandaron a la guerra. Concluyó que sigue “esperando” a su hijo y que tiene la ilusión de “verlo antes de morir”.
A 29 años de la guerra de las islas Malvinas
Se conmemora este 2 de abril el un nuevo aniversario de la guerra de Malvinas, una de las páginas más tristes de nuestra historia.
Hacia el año 1981 el gobierno militar enfrentó un grupo de dificultades económicas, políticas y sociales.
Por otra parte se agudizaba la crisis económica marcada por devaluaciones, inflación y el aumento inmanejable de la deuda externa.
En este contexto de tensión, las Fuerzas Armadas comunicaron a la población que “la Republica Argentina, ha recuperado las islas Malvinas, las Georgia y Sándwich del sur”.
Cuando las tropas argentinas llegaron al aeropuerto se encontraron con la pista cubierta de vehículos, maderas, hierros y grandes trozos de turba, lo cual fue un indicativo de que se aguardaba de alguna manera una ofensiva militar argentina.
En los días siguientes al desembarco, un clima de euforia invadía al gobierno de facto y a la población. Mientras que los medios de comunicación anunciaban “estamos ganando” en la isla se vivía una realidad diferente.
Corría el mes de junio cuando los partes oficiales comenzaron a tener un tono más cuidadoso. Las bajas de los jóvenes conscripto inexpertos ascendían a decenas .La infraestructura de combate de la Argentina era inferior a la tecnología bélica de los ingleses.
Mientras que el país tenía 4 submarinos, la armada inglesa contaba con 32 y 90 helicópteros a diferencia de los 19 argentinos.
Por otra parte los efectivos argentinos eran 36.000 en comparación con los ingleses que sumaban 740.00.
A la diferencia natural de equipamiento, número de efectivos y capacitación, se le sumó una falta de conocimiento de las características del terreno, una escasa logística para las distancias e inclemencias del tiempo.
Las islas, rodeadas por la flota inglesa, estaban a merced de los constantes bombardeos de sus aviones.
La mayoría de los efectivos argentinos no eran soldados profesionales y muchos de ellos eran oriundos de regiones cuyas condiciones climáticas distaban de las de Malvinas. La adaptación al clima fue para ellos una guerra aparte.
Por otra parte las condiciones alimenticias de los soldados eran pésimas. En un testimonio de la época, un soldado Héctor Garampolo expresó que “se nos prohibía comer las raciones porque decían que eran para el caso que entremos en combate “y agregó “la comida caliente que nos suministraban consistía en agua caliente con dos o tres fideos”.
La realidad de la guerra se tornó más cruenta que la ficción que relataban los medios y es entonces que lentamente informaron la verdad de lo que estaba sucediendo en Malvinas.
Los combates y bombardeos fueron desde el 1º de mayo hasta el 14 de junio de 1982, en que los ingleses entraron a Puerto Argentino, capital de las Islas Malvinas, logrando finalmente la rendición de las tropas argentinas.
Finalmente, al regreso a los combatientes los esperaba el olvido de las autoridades militares y las dolorosas consecuencias físicas, espirituales y económicas.
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