El presidente del bloque diputados del Partido Justicialista, Ricardo Sánchez, dijo ayer que “es lamentable que el único condenado de la fiesta del rozismo haya sido Miguel Pibernus, alguien que inventaba entrega de tortas, agasajos o banderas de ceremonias frente a hechos de corrupción mucho más importantes denunciados y que no recibieron de la justicia la sanción correspondiente”.
Como ejemplo de ello citó las denuncias por irregularidades en la venta de tierras y en el Programa Federal de Salud (Profe) y dijo que esto obliga a los partidos políticos a acordar “una profunda reforma judicial” porque “la justicia fue un bastión inexpugnable ante las distintas denuncias que se plantearon sobre hechos de corrupción del rozismo”. Además marcó que hubo casos “con tempranos sobreseimientos y en otros con largos procesos y vericuetos de tipo técnico procesal que llevaron a que el día de hoy como dinero del Profe o el desmadre de la tierra fiscal todavía estén aguardando un sentencia, como en la denuncia por este último tema en que denuncié en abril de 2004 y todavía estamos esperando”. En el caso de la sanción penal a Pibernus dijo que por un lado da “satisfacción porque el proceso ha concluido, porque en algún momento muchos tuvimos algún temor de que se pudiera plantear la prescripción de la causa”. A la cárcel En lo que respecta a la condena en suspenso tras todo lo que se denunció, la renuncia del vicegobernador y que sea necesaria la elección de su reemplazante, dijo que “como pueblo merecíamos un mayor resarcimiento, concretamente una condena que obligue al imputado a pasar unos días en la cárcel”. “Lo que está diciendo esta condena es que usted es culpable, que se lo inhabilita para el ejercicio de cargos públicos a quien ya no tenía expectativas de ejercerlos. En lo concreto los jueces tuvieron la oportunidad de dictar una condena de prisión efectiva y lamentablemente no se decidió eso”, opinó. El legislador cree que la condena judicial “fue corta” respecto de la expectativa generada en el juicio y “la posibilidad de una condena ejemplificadora, en el sentido de que quien mete la mano en la lata tiene un castigo”. “Ahora, con la sentencia se le está diciendo ‘usted es culpable pero ojo no se vuelva a portar mal’. Me hubiese gustado una condena con prisión efectiva o aún por la edad del imputado la prisión domiciliaria. La gente lee que como se trata de un político no va preso”, añadió.

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