El sector de juegos de la plazoleta ubicada detrás del Palacio Municipal exhibe un estado lamentable. De los dos grupos de tres hamacas cada uno, apenas dos se salvan de la destrucción, una en cada columpio. El tobogán exhibe roturas en la madera que enganchan las prendas de los niños que lo utilizan. Y buena parte del piso del sector está cubierto de guano de palomas que, a la vista, hace tiempo no recibe unos buenos manguerazos de agua.
Es evidente el contraste con el verde que se advierte alrededor del Monumento al Inmigrante. Sin embargo, en cualquier espacio público donde se destina un lugar para esparcimiento de los niños, por su salud y su tranquilidad, tendrían que estar garantizadas las mínimas condiciones de higiene y seguridad de los juegos. Ocurre a metros del Palacio Municipal. Increíble.
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