Considerado como uno de los íconos del valor patrimonial e histórico de la Ciudad, la vieja locomotora ubicada en uno de los espacios más concurridos por los visitantes, hoy evidencia signos de deterioro y de maltrato.
Quienes lo visitan parece que hicieron de su estructura un botín de guerra, sin respetar el cartel que advierte la prohibición de subir en el mismo, no sólo lo hacen, sino que una vez arriba, también dejan todo tipo de inscripción en sus lados y en el interior.
Hacia el lado de la Avenida San martín, una especie de pizarra, tampoco ofrece la reseña histórica del porqué esa locomotora está allí ni nada que le sirva como guía al turista para entender más los lugares que visita.
Flanqueado por dos álamos, uno verde y el otro casi seco, la locomotora se mantiene en pie por sí sola, batallando contra el paso del tiempo a la espera de la mano generosa de aquellos que alguna vez se apiadaron de sus hierros y trabajaron en su mejoramiento.
Es tarde para empezar ahora, con la temporada recién iniciada, la imagen desordenada y agredida, será la que todos los visitantes se llevarán en sus recuerdos, preguntándose talvez, sin no habrá una manera en el futuro de que algo tan valioso y representativo para los sanrafaelinos, tenga un mejor mantenimiento y cuidado.
Otra pregunta, que se oyó al pasar, ¿ y los inmigrantes dónde están?
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