Laicos tucumanos llaman a la unidad y a esclarecer resultados de los comicios

Laicos tucumanos llaman a la unidad y a esclarecer resultados de los comicios

El Consejo de Laicos de la arquidiócesis de Tucumán llamó a la unidad y a trabajar por la paz en la provincia, después de que la Junta Electoral tucumana ordenó que no se proclame a los ganadores de las elecciones del pasado 23 de agosto, aunque termine el escrutinio definitivo.

El Consejo de Laicos de la arquidiócesis de Tucumán llamó a la unidad y a trabajar por la paz en la provincia, después de que la Junta Electoral tucumana ordenó que no se proclame a los ganadores de las elecciones del pasado 23 de agosto, aunque termine el escrutinio definitivo.

El Consejo de Laicos de la arquidiócesis de Tucumán llamó a la unidad y a trabajar por la paz en la provincia, después de que la Junta Electoral tucumana ordenó que no se proclame a los ganadores de las elecciones del pasado 23 de agosto, aunque termine el escrutinio definitivo. 

El proceso electoral en Tucumán se vio enrarecido por las denuncias de fraude e irregularidades y la represión a los ciudadanos que se manifestaron contra los resultados anunciados. 

Ante esta situación, el Consejo expresó su “preocupación y dolor por todos estos hechos” e hizo “un llamado a la verdad y a la autenticidad de los procesos electorales ya que se hace necesario que se clarifique con profunda honestidad lo ocurrido en la manifestación de la voluntad popular en las urnas el 23 de agosto próximo pasado”. 

Asimismo, manifestó que “en pos del diálogo y la comunión fraterna, estamos a la espera del dictamen de la justicia, evitando prejuzgamientos y anhelamos que todo se resuelva por las vías correspondientes, como así también aspiramos a que se sancionen a los responsables de las irregularidades que se constaten, en honor a la verdad y al compromiso por el bien común”. 

Texto del comunicado 

"Mantener la unidad frente a todo intento de división es necesario para que la región crezca en paz y justicia…Felices los que trabajan por la PAZ”. El Santo Padre Francisco, expresó estas sabias palabras en un discurso en un país latinoamericano, y hoy podemos hacerlas nuestras. Vivir la unidad del Pueblo es imperioso. 

Es de público conocimiento, que en Tucumán han sucedido hechos graves de violencia tanto física como verbal e irregularidades algunas constatadas y otras por constatar. Todo ello constituye un atropello y una afrenta a una provincia que es Cuna de la Independencia y en un país democráticamente constituido. Expresamos nuestra preocupación y dolor por todos estos hechos. 

Hacemos un llamado a la verdad y a la autenticidad de los procesos electorales ya que se hace necesario que se clarifique con profunda honestidad lo ocurrido en la manifestación de la voluntad popular en las urnas el 23 de Agosto próximo pasado. 

Asimismo manifestamos que, en pos del diálogo y la comunión fraterna, estamos a la espera del dictamen de la justicia, evitando prejuzgamientos y anhelamos que todo se resuelva por las vías correspondientes, como así también aspiramos a que se sancionen a los responsables de las irregularidades que se constaten, en honor a la verdad y al compromiso por el bien común. 

Somos un pueblo con profunda devoción cristiana, y hemos sufrido la falta de respeto a los signos sagrados para cristianos y en particular para los católicos. Tamaña ofensa, nos provoca dolor y preocupación porque un agravio semejante es paradigma de la intolerancia y la impunidad, totalmente opuestos a la concordia y a la convivencia pacífica. 

Creemos que la amistad social y el diálogo son capaces de acercar posiciones para no polarizar temas sensibles para la sociedad toda, y además hacen posible la convivencia de hermanos comprovincianos y que se sanen las heridas que todo esto haya provocado. 

Decimos esto sin dejar de resaltar que para que una sociedad crezca es necesario que se respeten y enarbolen en los estamentos políticos tanto ejecutivo, legislativo como judicial, los valores propios del derecho natural de la persona, su vida, dignidad e integridad. 

Siendo un pueblo creyente desde los comienzos de nuestra patria, y como bien enuncia nuestro Preámbulo, “invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia”, es que pedimos el auxilio de Dios para cultivar la paz social, y que nos unamos en la construcción de canales de diálogo que nos eleven como sociedad y crezcamos en los valores necesarios para vivir como una verdadera comunidad.

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