Ladrón que roba a ladrón

 Ladrón que roba a ladrón
Lo del operativo sería sólo un eslabón más de una larga cadena de hechos que, de mínima, responden a la categoría confusos.
El 24 de abril de 2013 se realizó un allanamiento en una finca del barrio Municipal, cerca del Cementerio del Oeste. Si bien se encontró droga (picadura de marihuana) y fue secuestrada, la cantidad no alcanzó para encuadrarla en la categoría tráfico, y quedó catalogada bajo en concepto “consumo personal”. Lo que si había, extraño en el contexto de una casa humilde, gran cantidad de dinero, aproximadamente veinte mil pesos que, supusieron las autoridades (aunque no estaban en condiciones de probarlo), sí podían provenir de la comercialización de estupefacientes. La operación fue llevada a cabo por cinco efectivos, personal de narcotráfico de la policía bonaerense. Hasta acá nada del otro mundo, cosa de todos los días en cualquier población bonaerense. Claro que las sorpresas comenzaron cuando la dueña de la finca en cuestión, denuncia a los gritos (no lo hizo formalmente sino a través de una supuesta “charla” con el Jefe de la dependencia) que le habrían robado la friolera de doce mil pesos, ya que en el acta que se labró figurarían sólo ocho mil; o sea, alguien o varios de los que realizaron el operativo se quedó con un vuelto generoso. Cobraron peaje. Después de interrogatorios varios, se habría inculpado a un efectivo cuyo apellido concuerda con el de un conocido cómico que, hoy por hoy, tiene a una de sus hijas en serios problemas (en especial con su marido), el hombre ya tendría destino de ciudad del conurbano. ¿Cuál es la historia oculta? Además de declararse inocente, el desplazado pertenecería a un grupo interno que estaba dispuesto a señalar supuestas irregularidades dentro de la dependencia. ¿Aprovecharon para sacárselo de encima? De ser así, la estrategia habría funcionado: nadie quiere hablar más porque reina el miedo.

Situaciones confusas

Lo del operativo sería sólo un eslabón más de una larga cadena de hechos que, de mínima, responden a la categoría confusos. Hace poco, en el contexto de otro allanamiento realizado en el barrio Foetra, también relacionado a la comercialización de drogas, el dueño de casa, de nombre Iván, se habría quejado remitiendo a su condición de comercializador “oficial” que, además de tener un presunto acuerdo con el “Jefe”, trabajaba de informante. ¿Qué significa esto? Sencillo: aseguró poseer un paraguas de protección; de este último evento existirían grabaciones que ya están circulando por los pasillos del poder.

En idéntica sintonía está lo ocurrido con un camión Mercedes Benz secuestrado el 9/10/12, en el que se encontraron doce bultos de alrededor de treinta ladrillos arrojando un guarismo de dos mil novecientos veinticinco kilos de marihuana, depositado en la ciudad de Junín (el secuestro se realizó en la Ruta 12 y 6 en Zárate), sobre la ruta 188, en pocos meses habría sido objeto de robos modalidad hormiga. ¿Resultado? La máquina de origen brasileño se encontraría casi desmantelada y ya habrían intervenido las autoridades judiciales correspondientes.

Respuestas

Desde las páginas de este diario siempre se defendió el accionar policial ya que, entendemos, no sólo arriesgan su vida en condiciones que esta sociedad no debería permitir, sino que están expuestos a todo tipo de tragedias que el ciudadano común prefiere ignorar, en especial las divisiones que manejan todo lo relaciona al tráfico de estupefacientes. Además, el cuidado de la imagen policial, su figura y lo que significa, resultan fundamentales a la hora de mantener la paz social. Claro que la caridad bien entendida empieza por casa. Sabemos que en los laberintos de los submundos que deben transitar a diario, la policía convive con personajes capaces de decir y hacer cualquier cosa, al mismo tiempo, tampoco hay que ser tan ingenuo y negador como para ignorar que existen vínculos entre autoridades policiales y quienes se dedican al narcotráfico a gran escala. Más aún, muchas cosas sólo se explican apelando a estos vínculos que sobrevuelan, a manera de sospecha, sobre culpables e inocentes. Mostrar las manos limpias nunca está de más.

Hace tiempo que este diario viene recibiendo denuncias que involucran a la dependencia en cuestión, somos muy cautos con su publicación porque entendemos que se debe caminar con sumo cuidado en la materia, sin darle de comer a aquellos que pretenden embarrar la acción policial; eso sí, nos pareció que en este caso particular sí conviene observar qué está pasando en la división a cargo del comisario inspector Fabio Foieri. Como dijimos, no se trata de inculpar a nadie ni presumir delito alguno, sólo nos hacemos eco del cúmulo de denuncias recibidas por este diario, y que según la información recabada estamos obligados a hacer públicas.

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