Las víctimas del robo no se amilanaron y corrieron por detrás, mientras otro vecino llamaba a la Policía, y así lograron atraparlo
Albornoz Moreno tiene 42 años y había dejado a su hijo en el Liceo Militar Gregorio Aráoz de La Madrid. A las 8.45 de ayer caminaba con Gladys Liliana Mateo, quien había llevado a su nieto al mismo colegio. Iban por Juan Luis Nougués de sur a norte cuando apareció el arrebatador en la esquina con Bolivia.
Fuentes policiales comentaron que la mujer se resistió a que le sacaran la cartera. En medio del forcejeo, Albornoz Moreno cayó al césped, pero no soltó su cartera. Con una mano el ladrón intentaba quitarle el bolso, mientras metía su otra mano entre sus ropas. La víctima, según le relató a la Policía, no logró divisar si el joven tenía un arma blanca o de fuego.
En ese momento las tiras de la cartera se cortaron y el arrebatador comenzó a correr. Mateo ayudó a su amiga a levantarse y fueron detrás del ladrón, que había tomado por Bolivia hacia el este.
Una cuadra más adelante, el joven dobló por el pasaje Pringles y se refugió en una casa ubicada en la esquina con Chile. Las mujeres corrieron esas dos cuadras sin perderlo de vista, mientras gritaban pidiendo auxilio.
Pisadas
Los vecinos que salieron a la calle al escuchar los gritos de las mujeres les indicaron que el muchacho había saltado una pequeña tapia y había entrado en una casa. Un vecino les permitió pasar al fondo de la suya, y desde allí lograron ver en un montículo de tierra las pisadas que indicaban que el ladrón habría saltado a otra vivienda. Cuando Albornoz Moreno miró sobre la pared, lo vio escondido.
Dos móviles del Comando Radioeléctrico, a cargo del comisario José Miraglia, llegaron al lugar, alertados por Mateo, quien había llamado desde su teléfono celular.
Los dueños de la vivienda en la que se refugiaba el arrebatador salieron al patio al escuchar a Albornoz Moreno pedirle que le devolviera sus pertenencias. Al descubrir al arrebatador en su casa, le permitieron a la Policía que ingresara para aprehenderlo.
En el techo de una de las casas estaba la cartera de la víctima. Los policías no lograron hallar el teléfono celular, que lo habría arrojado mientras huía. El muchacho quedó aprehendido por orden del fiscal de Instrucción de la IV° Nominación, Diego López Ávila.
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