Ocurrió ayer por la mañana en la puerta de una casa cerca del club Independiente. El delincuente era un experto en fugas y contaba con un frondoso prontuario delictivo en Neuquén y en Río Negro.
Lo detuvieron a fines de marzo en las calles Cerro Bandera y Catriel, y un mes después salió del penal en libertad.
El acta de notificación que recibió entonces y llevó con él hasta la muerte facilitó ayer su reconocimiento.
Cuando yacía muerto e indocumentado sobre el pasto que recubre el frente del vecino, los policías encontraron en uno de sus bolsillos la notificación que certificaba su libertad con nombre y apellido: Elvio Daniel Llanquileo.
Experto en fugas y con un frondoso prontuario delictivo, ya había enfrentado con armas a otros policías en Río Negro.
“El tipo estaba jugado y preparado para no volver a caer en cana”, dijeron fuentes policiales a este diario.
Tal es así que al enfrentarse con el agente herido de bala llevaba una “sobaquera” que afirmaba con abrojos para portar y disimular debajo de los brazos dos revólveres: un Colt 38 y un Magnum 357, uno a cada lado.
“Murió con un Magnum en la mano, un arma de altísimo poder”, sostuvo el jefe de la Policía. Con ese revólver disparó al efectivo, y vainas halladas en el lugar de los hechos lo certificaron (Luis Agote al 300).
Según precisó el fiscal Horacio Maitini, que interviene en el caso, el cuerpo yacía boca abajo, ligeramente inclinado sobre su costado derecho, mirando en dirección a la vivienda con el arma en una mano. Cerca del cadáver también fue hallado un revólver Colt 38.
Según la autopsia, Llanquileo recibió cinco balazos: cuatro en el torso y uno en el antebrazo; y el policía, de apellido Painenao, entre tres y cuatro impactos.
El jefe de la Policía contó que es un agente, de 27 años, que egresó de la academia hace seis meses y se desempeña en la Comisaría Primera, con tareas de prevención.
“Tuvo todos los valores y virtudes que hay que tener en una situación tan extrema, sin que con esto uno quiera decir que estamos contentos. Nadie puede estarlo con la muerte de alguien, pero creemos que cumplió con su deber”, sostuvo.
Cuatro balazos ejecutó el delincuente contra el efectivo y el chaleco antibalas que llevaba puesto lo salvó de una muerte segura.
Ayer iba a ser intervenido quirúrgicamente en el Policlínico Neuquén porque una bala le quedó alojada en la ingle. “Es un disparo que no tuvo orificio de salida, por lo tanto hay que ver si hay daños internos”, indicó Laserna.
También tiene una herida leve en la mano y se trata de establecer si fue por el roce de un disparo o una lesión producida al saltar la reja.
Otros dos impactaron en el chaleco. “Está relativamente bien, en observación permanente”, dijo Laserna.
Intento de robo
Llanquileo fue descubierto por una patrulla alrededor de las 4.30 de la madrugada de ayer en las calles Félix San Martín y Luis Agote, cuando junto a otra persona que se dio a la fuga intentaban llevarse un Fiat 147 estacionado.
Según Laserna, el móvil asignado al barrio Mariano Moreno los sorprendió adentro del vehículo “con las puertas semiabiertas, en actitud absolutamente sospechosa”.
Al ver a la Policía, bajaron del auto y empezaron a correr en distintas direcciones. Indicó que uno lo hizo en dirección a Cipolletti y se perdió de vista, y el otro se metió al patio delantero de una vivienda familiar ubicada en Agote al 300, tras saltar la reja.
Quiso ingresar por la fuerza al garage, pero la puerta estaba cerrada y quedó cercado.
“El malviviente volvió sobre sus pasos, quedó enfrentado cara a cara con el policía, se resistió a la voz de alto, luego contestó con disparos de arma de fuego, y el agente repelió con su arma reglamentaria. El enfrentamiento fue de uno contra uno”, relató Laserna.
Cuando los peritos hicieron su trabajo, el dueño de la casa terminó de lavar con una manguera las manchas de sangre que teñían el verde del patio.
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