Dos asaltantes habían perseguido a un comerciante hasta su casa y quisieron robarle. Norberto Cruz regresaba junto con su hija cuando lo interceptaron dos hombres, que se metieron a la vivienda. Amenazas.
El reloj marcaba las 3.35 cuando Norberto Germán Cruz regresaba en moto, junto con su hija de 15 años, de una casa de comida que tienen en la avenida Leandro Alem al 1.000.
El hombre recorrió unas 11 cuadras hacia el sur por dicha avenida. En ese momento, la adolescente notó que dos personas en una moto los estaban siguiendo. Cuando pasaron el canal sur, los jóvenes del otro rodado se acercaron a Cruz. El acompañante extrajo un arma de entre sus ropas y le apuntó a la muchacha para amedrentarlos y así conseguir que detuvieran la marcha. Lejos de obedecer, Cruz los empujó, los asaltantes perdieron el equilibrio y cayeron de la motocicleta.
Insistencia
Pensando que ahí había terminado todo, el hombre continuó su recorrido hacia su casa en el barrio policial IV. Pero los ladrones no se dieron por vencidos; alcanzaron a Cruz y le aparecieron de “sorpresa” en un Centro Integrador Comunitario que está a pocas cuadras de su casa, según el relato de la esposa de la víctima.
Allí aceleró la marcha hasta llegar a la vivienda. Se bajó junto a su hija y por detrás lo hicieron los asaltantes. Mientras uno forcejeaba con Cruz en la puerta de la casa, otro de los ladrones alzó un equipo de música que estaba en la mesa del living, intentó salir al jardín y escapar. Esta situación fue advertida por el dueño de casa, quien se trenzó en una lucha con ese delincuente. También entró en escena Florencia Larranda, la mujer de Cruz, quien al ver tal situación salió en defensa de su marido. El otro asaltante bajó de la moto y comenzó a luchar con Larranda. Tal era la confusión y el griterío que el ladrón que estaba peleando con Cruz extrajo el arma y le disparó a la mujer. “Me salvé de milagro. Quiso seguir disparando y se le cayó el cargador”, relató.
En cuestión de segundos, la pelea fue advertida por un vecino, que logró reducir e inmovilizar al que disparó, mientras que su cómplice logró huir. “Cuando lo agarró de los brazos, se soltó la campera, se subió a la moto y se fue”, describió Larranda. El otro asaltante fue agredido por los vecinos de Cruz.
A los pocos minutos llegó personal de la seccional 13ª y detuvo al ladrón.
Pasadas las cinco llegaron al lugar tres mujeres y un hombre. Decían ser la madre, una hermana, la novia y un amigo del asaltante detenido. “Comenzaron a insultar a la Policía y nos amenazaron”, señaló la esposa de Cruz.
Miedo y trauma
“El muchacho no podía ni hablar, parecía como drogado”, especuló la señora. Y agregó: “quedé con mucho miedo y mi hija tiene un trauma terrible. No le deseo esto ni a mi peor enemigo”.
Por la feroz golpiza de los vecinos, el ladrón sufrió varios cortes en su cabeza y fue trasladado al hospital Padilla. Ayer le dieron el alta y quedó alojado en una celda de la seccional 13ª. “Mi marido siempre hace el mismo recorrido y traía la recaudación del día del comercio”, explicó.
“Hace 22 años que estamos con el negocio y conocemos a mucha gente. Puede haber sido una entregada, pero no sospechamos de nadie”, añadió.
Por último, reflexionó: “si me mataban a mí o a mi marido quedaba todo ahí, pero como fueron detenidos, en cuestión de segundos vinieron los familiares a amenazarnos”.
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