Un ladrón estaba escondido en una pileta

Tal lo adelantado en la edición de ayer, el episodio comenzó poco después de las 18. Un llamado al 101 anotició a la Policía del ingreso de tres jóvenes –habían llegado en dos motos- a la vivienda de Víctor Alfredo Capobianco, en Colón 35.
Por lo que dijo el vecino que llamó, golpearon las manos y al advertir que no había nadie, forzaron una puerta y entraron.

Al lugar convergieron un móvil de la Comisaría, el de la cuadrícula y uno del GAD. Los policías llamaron al portón y cuando se identificaron, escucharon el ruido de gente que corría.

Cuando entraron advirtieron, además de un gran desorden, que los ladrones se habían escapado por los patios vecinos y rodearon la manzana. Parta esto habían llegado efectivos de la Departamental que se sumaron a la búsqueda.

Por Wilde

El segundo jefe de la Comisaría, sub comisario Mauricio de los Mozos, destacó la colaboración que recibieron de parte de los vecinos del barrio donde se cometió el delito. Tanto quien llamó como los que vieron salir a los tres ladrones por la calle Wilde y detallaron a la Policía cómo estaban vestidos y para qué rumbo habían tomado.

Fue así que interceptaron a dos en la esquina de Colón y Agustín Alvarez –cuatro cuadras más allá-, los fugitivos ofrecieron dura resistencia, hubo forcejeos y un oficial del GAD resultó herido en una mano. Antes de ser alcanzados se habían desprendidos de bolsitas que contenían alhajas de distinto valor que luego se estableció que pertenecían a la familia Capobianco. Finalmente los redujeron e identificaron como Claudio Chico (23) y un menor de 17 años. Ambos fueron sometidos a la revisación médica de rigor y trasladados a la Comisaría.

El mayor fue a un calabozo y el mejor –como marca la ley- a una oficina donde, pese a estar esposado, mostró un estado de singular exaltación que lo tornaba peligroso para sí mismo hasta que lograron calmarlo.

En el forcejeo se le cayó un reloj que también fue reconocido por los damnificados.

Se dio intervención al fiscal en turno, Manuel Iglesias, y al responsable del área de Responsabilidad penal juvenil, doctor Martín Butti.

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