“El gobierno decidió comprar materiales de otros lugares porque los precios son más convenientes, pero los cooperativistas no pueden competir con los otros debido a que los costos en esta ciudad son mayores”, explicaron los ladrilleros.
Ladrilleros de los barrios El Porvenir y San Antonio nucleados en cooperativas de esta capital, manifestaron sentirse indignados por promesas del Gobierno provincial que no se están cumpliendo, a pesar de que fueron pactadas en el transcurso de un acto oficial realizado el año pasado en el Galpón C de la costanera.
La promesa habría sido que el gobierno local se comprometió a comprar ladrillos elaborados por ellos y que luego serían utilizados en la construcción de unidades habitacionales a cargo del IPV, y por lo que manifiestan los trabajadores, “tal cosa no se concretó hasta ahora, mientras sabemos que se adquieren cargamentos enteros de ladrillos provenientes de localidades del interior, del Chaco y hasta del Paraguay, en este último caso se trata de ladrillos huecos que pasan por la Aduana argentina sin mayores inconvenientes”.
Aseguraron además que el Gobierno provincial prometió también utilizar exclusivamente ladrillos comunes para construir las viviendas, “pero ello tampoco se cumple en tanto se está comprando ladrillos huecos al Paraguay, violando también esa parte de lo acordado en el acto oficial que fue en su momento muy publicitado por las autoridades”.
“El gobierno –señalaron- decidió la compra de material proveniente de otros lugares porque los precios les resultan más convenientes que si adquirieran a los ladrilleros locales, pero los cooperativistas no pueden competir con los otros debido a que los costos en esta ciudad son mayores, principalmente en lo relativo a la leña y la viruta utilizados por los hornos, que deben ser adquiridos a precios elevados ante la inexistencia de montes de los cuales proveerse”.
Por otra parte, indicaron que el intendente De Vido les prometió enviar una máquina topadora que sería utilizada para desmontar sectores que luego emplearían los ladrilleros para su actividad, “promesa que tampoco se ha dado en la realidad, y además la señora Nilda Fiore, funcionaria encargada de controlar la actividad de las cooperativas, trata de impedir que las quejas de los ladrilleros tome estado público y nos trae cada dos meses bolsas de mercadería en una maniobra destinada a calmar los ánimos”.
“Todo esto –señalaron finalmente- afecta a más de cien ladrilleros y a sus familias que viven exclusivamente de este trabajo, condenándoles a vivir una situación económica muy comprometida al no poder vender su producción”.
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